Jesús nunca recurrió a tácticas innobles para enfrentarse a sus adversarios, respondiendo siempre con respuestas esclarecedoras y dignas. [1] Jesús no hizo concesiones ni sirvió al mal para ganarse la adoración, sino que eligió acatar la voluntad del Padre. [2]
Las mujeres, al ser más débiles, se han vuelto más diplomáticas al explotar sus encantos sexuales y han superado en el hogar incluso a los hombres más primitivos. [3] La forma en que vives tu vida es más importante que el trabajo que haces. [4]