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Si atendemos a lo que el estudio del Nuevo Testamento ha obtenido sobre la vida de Jesús, la opinión generalizada es que el Maestro apenas salió de Nazaret con anterioridad a su vida pública como rabí itinerante. Esta visión no es algo ilógico, pues los evangelistas pusieron un esfuerzo nulo en mostrar la infancia, la niñez y la adolescencia de Jesús. Sólo conocemos el viaje que sus padres hicieron de Nazaret a Belén (que algunos quieren poner en duda [1]), y el viaje de Nazaret a Jerusalén en el que Jesús permanece a solas en la ciudad santa por unos días.
Si no fuera por las revelaciones de El Libro de Urantia, que muestran una vida de Jesús que encaja mucho más con una visión lógica y racional de un hombre de su tiempo, nada nos invitaría a tener otra idea sobre Jesús que la de un hombre que vivió prácticamente toda su vida ignorante de los asuntos del resto del mundo. Cualquier explicación posterior acerca de por qué este hombre pudo conversar de forma ocasional con otras personas sin usar el arameo nativo, hablando en griego, o de porqué no tenía reparo en atravesar Samaria y Fenicia, donde principalmente vivían gentiles, habría tenido que ser remitida a su divinidad. Hacía las cosas que hacía porque no era humano, sino un Dios. Por eso podía hablar en cualquier lengua o atravesar un territorio no judío sin sentirse perdido.
El Libro de Urantia ofrece una visión mucho más completa y coherente acerca de un hombre judío del siglo I de nuestra era, una era caracterizada por un imperio romano en paz, con unas relaciones amistosas con los partos y otros imperios lejanos, donde los viajes se generalizaron de una forma que no volvió a ocurrir en diecinueve siglos (LU 121:1.7). Un Jesús escondido en Nazaret no tiene ningún sentido cuando se supone que es un ser celestial que viene para tener un estrecho contacto con los seres humanos que él ha creado. Sólo El Libro de Urantia rescata a los lectores de esta sinrazón a la que los estudiosos bíblicos les han sometido durante una eternidad, y dibuja un cuadro mucho más consistente y sincero acerca de cómo pudo ser la relación de Jesús con el mundo que él conoció. Una de muchas razones para creer que este libro sea ciertamente una revelación.
Jesús realizó una multitud notable de viajes con el objetivo de poder conocer el mundo. A pesar de tener unas fuertes limitaciones financieras, porque su familia casi siempre estuvo en medio de una feroz pobreza, y a pesar de sus restricciones al tener que cuidar de una familia en nombre de su padre, que falleció prematuramente, Jesús sin embargo desarrolló una actividad viajera fuera de lo común. Lo hizo además porque las condiciones de su época así se lo permitieron. En tiempos del imperio romano los caminos se volvieron bastante seguros y la navegación por el Mediterráneo, debidamente liberada de piratas, estuvo muy libre de peligros. Es por esta razón que sólo veinte años después el apóstol Pablo pudo realizar esos notables y frecuentes viajes por todo el mar romano llevando el mensaje cristiano de aquí para allá. Ese mismo espíritu viajero inundó a muchas otras personas en ese siglo primero, y no fue únicamente un pasatiempo propio de unos pocos privilegiados. Si uno deseaba fuertemente viajar y conocer mundo, en el siglo inicial de nuestra era estaba en el mejor momento para hacerlo.
En los párrafos que siguen vamos a hacer un recuento formal de las indicaciones que ofrece El Libro de Urantia acerca de todos los viajes, cortos o largos, que hizo Jesús durante su vida. Esto también nos arrojará un contador completo de todas las poblaciones y ciudades importantes que Jesús visitó, lo cual permitirá mostrar hasta qué punto ese Jesús que apareció en Palestina como predicador no tiene por qué justificarse en su divinidad. El Jesús hombre ya tuvo una experiencia y unas vivencias tan enriquecedoras, que es normal que la gente de su pueblo se asombrara con él cuando decidió emprender su andadura pública en medio de ellos.
María y José salieron de Nazaret, por la mañana temprano, el 18 de agosto del año 7 a.C., y llegaron a Belén a media tarde del 20 de agosto (LU 122:7.4-7). En su primer día de viaje llegaron al pie del monte Gilboa, junto al Jordán; al día siguiente almorzaron al pie del monte Sartaba, e hicieron noche en Jericó; el tercer día llegaron a Jerusalén a mediodía y luego se dirigieron a Belén. Al día siguiente de su llegada nació Jesús.
Días más tarde José y María viajaron con el niño a Jerusalén para la ceremonia de purificación, y luego regresaron a Belén (LU 122:9.1).
María y José huyeron con el niño, partiendo de Belén hacia mediados de octubre del 6 a.C. Permanecieron en Alejandría dos años completos (LU 122:10.4). El Libro de Urantia no indica qué ruta hicieron para llegar allí aunque se nos dice que «para evitar atraer la atención viajaron solos». Es posible que quiera indicar que hicieron el camino a pie, aunque es una larga distancia de muchos días.
María y José regresaron con el pequeño Jesús a finales de agosto del año 4 a.C., navegando hasta el puerto de Jope, y de allí dirigéndose a pie hasta Belén (LU 123:0.4). Permanecieron aproximadamente un mes en Belén hasta que se decidieron a volver a Nazaret. «A principios de octubre de 4 a.C. partieron de Belén rumbo a Nazaret por el camino de Lida y Escitópolis. Salieron un domingo por la mañana temprano» y les llevó cuatro días llegar a su antiguo hogar (LU 123:0.6). Decidieron ir a Galilea sin pasar por Jerusalén y sin utilizar las habituales rutas occidentales para evitar todo lo posible el territorio de Arquelao y las rutas menos seguras.
En julio del año 3 a.C., por culpa de una epidemia en Nazaret, María se llevó a Jesús y a Santiago, el hermano pequeño, a una casa de campo varios kilómetros al sur de Nazaret, en la carretera de Meguido, cerca de Sarid. Permanecieron allí durante dos meses y luego regresaron a Nazaret (LU 123:1.7).
Jesús hizo frecuentes viajes con su padre con motivo de su trabajo. En el año 1 a.C. acompañó a su padre a Caná, Belén de Galilea, Magdala, Naín, Séforis, Cafarnaúm y Endor (LU 123:3.8). Estos viajes seguramente formaban parte del proceso de adiestramiento del niño, que José asumió a partir de los cinco años de edad de Jesús (LU 123:2.13).
En el año 2 d.C. José llevó a Jesús alguna vez (una semana al mes) cerca de Magdala, a casa de un tío que era pescador, y a la granja a 8 km al sur de Nazaret de un hermano de María (LU 123:6.1). Estas semanas fuera de Nazaret eran ofrecidas a Jesús en recompensa por sus buenos resultados en la escuela de Nazaret. Esta situación se prolongó también durante el año 3 d.C. (LU 124:1.2).
A finales de junio del 3 d.C. Jesús subió por primera vez a la cima del monte Tabor en compañía de su padre (LU 24:1.6).
Durante el año 3 d.C. Jesús hizo con su padre muchos viajes de placer o negocios a ciudades cercanas a Nazaret como Caná, Endor y Naín (LU 124:1.12).
A finales del año 4 d.C. estuvo pescando con un tío suyo en el mar de Galilea durante dos meses (LU 124:2.7).
Durante el año 5 d.C. Jesús continuó haciendo viajes con su padre, y también visitaba con frecuencia la granja de su tío al sur de Nazaret y la casa de Magdala de su tío pescador (LU 124:3.1).
Hacia mediados de mayo del año 5 d.C. el joven Jesús acompañó a su padre en un viaje de negocios a Escitópolis, la principal ciudad griega de la Decápolis, la antigua ciudad hebrea de Bet-seán (LU 124:3.6). Asistió con su padre a un espectáculo en el anfiteatro de esta ciudad.
El 20 de marzo del año 7 fue un día importante en la vida de Jesús: el de su graduación en la escuela asociada a la sinagoga de Nazaret (LU 124:5.4). Con motivo de esta fecha tan señalada (el bar mitzvah), sus padres le llevaron por la Pascua a Jerusalén.
Salieron de Nazaret el lunes 4 de abril del 7, fueron a Jezreel, dejaron Sunem a la izquierda, luego fueron hacia el este rodeando el monte Gilboa, viendo de lejos a Escitópolis, y tras tres horas montaron un campamento cerca de una fuente en las proximidades del Jordán, donde pernoctaron (LU 124:6.1-5). José y su familia hubieran preferido usar la ruta de Samaria que pasaba por el Pozo de Jacob y Betel, pero el resto de peregrinos del grupo en el que viajaban no estaban dispuestos a mezclarse con los samaritanos.
El segundo día (5 de abril) pasaron cerca de la desembocadura del Jaboc en el Jordán, y se dirigieron a la base del monte Sartaba, donde hicieron la segunda noche (LU 124:6.6).
El tercer día (6 de abril) pasaron cerca de las ciudades de Fasaelis y Arquelais, admirando su magnífica arquitectura y sus hermosos jardines de palmeras, y continuaron hasta Jericó, donde pasaron la noche (LU 124:6.7).
El cuarto día (7 de abril) fueron de Jericó hacia el oeste, ascendiendo el monte de los Olivos, donde antes de alcanzar la cima se pararon a descansar en Betania (conociendo por primera vez a la familia de Lázaro). Después marcharon a Jerusalén, donde Jesús tuvo su impresión más honda al contemplar la ciudad desde lo alto del Olivete (LU 124:6.8).
El sábado 9 de abril del 7 era la fiesta de la Pascua y Jesús la celebró con su familia y varias otras en la casa de Lázaro en Betania (LU 124:6.1; LU 125:2.1).
El miércoles siguiente (13 de abril) Jesús fue autorizado a visitar a sus nuevos amigos Lázaro, Marta y María en Betania (LU 125:2.7).
El domingo (17 de abril) sus padres emprendieron el regreso con el grupo de familias de Nazaret, creyendo erróneamente que Jesús también iba con ellos (LU 125:3.1). Al llegar a Jericó descubren su ausencia, pasando la noche en Jericó con honda preocupación, mientras que Jesús pasó la noche en Betania.
El lunes (18 de abril) María y José buscaron a Jesús infructuosamente por Jerusalén mientras que Jesús pasó buena parte del día en el templo y en Betania (LU 125:4.2-4).
El martes (19 de abril) ocurrió lo mismo que el día previo. María y José buscaron por toda la ciudad e incluso llegaron a estar muy cerca de donde se encontraba Jesús en el templo, pero no dieron con él. Jesús seguía durmiendo en Betania y sus padres en la casa de unos parientes donde se habían hospedado durante las festividades (LU 125:5.1-10). Es llamativo que durante esos días no se les ocurriera pensar que Jesús podría estar en Betania o que sus amigos de allí podían saber algo sobre él. Seguramente hay que achacarlo a su nerviosismo e intranquilidad.
El miércoles (20 abril) finalmente encontraron a Jesús en el templo cuando ya iban a viajar hacia Belén pensando que se habría marchado allí a casa de los parientes de María (LU 125:6.1-8). Regresaron a Nazaret ese mismo día haciendo noche en Jericó y llegando a su hogar tres días después.
El año 4 Jesús fue a Séforis junto a varios tíos suyos para reclamar la indemnización que se le debía a su padre por su fallecimiento mientras trabajaba como obrero en una construcción de la ciudad (LU 126:5.7).
El año 12 Jesús llevó a su hermano Santiago a Jerusalén por la Pascua. Partieron solos y fueron por el camino de Samaria. Esta fue la primera vez que Jesús atravesó Samaria, la que seguramente tenía muchas ganas de conocer. Estuvieron bebiendo en el «pozo de Jacob» y pasaron por Betel. Celebraron la cena pascual con sus amigos de Betania. El regreso lo hicieron por Jericó y el valle del Jordán, por la carretera oriental, otra carretera por la que Jesús no había transitado pues cuando sus padres le llevaron a Jerusalén viajaron por la carretera situada en el lado occidental del Jordán (LU 127:3.1-5). En estos viajes Jesús empieza a evidenciar una constante habitual: siempre buscaba nuevos lugares que conocer sin importarle el tipo de gentes con las que se encontrara.
El año 14 Jesús viajó en solitario a Jerusalén con motivo de la Pascua. Fue por el camino de Meguido, Antípatris y Lida, por la misma ruta que usaron sus padres cuando volvieron con él de Egipto. Celebró la cena pascual con Lázaro y sus hermanas en Betania, la primera cena pascual que Jesús modificó para que no incluyera el simbolismo del cordero pascual (LU 127:6.3).
El Libro de Urantia no nos informa de cuál fue la ruta que utilizó Jesús para regresar a Nazaret, pero podemos intuirla, quizá usando la margen oriental del Jordán. Se puede apreciar por los diversos viajes que hizo a Jerusalén durante esos años que en cada ocasión utilizó una ruta distinta. Su objetivo siempre fue el de conocer gente y lugares nuevos, como en repetidas ocasiones nos menciona el libro (LU 125:2.12; LU 126:5.8; LU 127:3.7).
El año 15 Jesús se desplazó con su hermano José a Jerusalén para celebrar allí la Pascua. Fueron por la ruta habitual del Jordán (es decir, por la margen occidental), pero regresaron por la ruta oriental, por Amatus, en Perea, seguramente cruzando el vado del río en Betábara (LU 128:1.14).
El año 17 Jesús dejó de trabajar tres semanas y se llevó a su hermano Simón a la Pascua de Jerusalén. Viajaron por una nueva ruta para Jesús, por la Decápolis, y atravesaron Pella, Gerasa, Filadelfia, Hesbón y Jericó. Regresaron a Nazaret por la ruta costera (una nueva ruta para Jesús también), pasando por Lida, Jope, Cesarea, y rodeando el monte Carmelo, por Tolemaida y Nazaret. Emplearon cinco días en su regreso. El Libro de Urantia certifica que con estos viajes la intención de Jesús era la de conocer al máximo la tierra de su pueblo, Palestina (LU 128:3.1-2). En esta ocasión el libro menciona dos encuentros notables que se produjeron en este viaje, uno con un mercader rico de Damasco, y otro con Esteban, quien sería el primer mártir de la iglesia cristiana. Este afán de Jesús de conocer gentes extranjeras llamó la atención de su madre cuando regresaron a Nazaret (LU 128:3.8), pero encaja muy bien con el talante de un ser que se supone que es un Hijo de Dios que viene al mundo para ayudar en la salvación de todo el género humano.
Los cuatro últimos meses del año 17 Jesús vivió en Damasco (LU 128:4.1). Era la primera vez que viajaba a la Gaulanítide y a Siria. La Gaulanítide o Golán era una región o tetrarquía bajo mando de otro Herodes diferente a Antipas. Desconocemos la ruta que siguió para llegar allí pero lo lógico es que usara la calzada romana que formaba parte de la llamada vía Maris. Esta ruta iba de Nazaret (LU 121:2.2; LU 123:5.7) al mar de Galilea (Magdala), pasaba por Cafarnaúm (LU 129:1.7), cruzaba el Jordán en algún punto al sur del lago Hule, y ascendía hacia la Gaulanítide pasando por Quneitra hasta llegar a Damasco. En este viaje se dejaban las laderas del monte Hermón todo el rato a la izquierda.
A mediados de junio del año 18 Jesús realizó un viaje a Cesarea del Mar, en la costa, donde ya había estado con su hermano Simón el año antes. Allí se reunió con cinco judíos eminentes de Alejandría que querían hacerle una propuesta importante de trabajo como ayudante de la sinagoga principal de su ciudad (LU 128:5.2). Este suceso de la vida de Jesús es un poco enigmático. Mientras que El Libro de Urantia comenta que el viaje a Damasco se debió a que Jesús trabó amistad con un mercader sirio-judío, en este otro caso estos amigos de Alejandría no se nos explica por qué conocían al joven de Nazaret. Simplemente parece sugerirse que eran parte de los familiares y amigos de Alejandría que acogieron a Jesús y sus padres cuando huyeron de Belén (LU 128:5.5), y que conocían la localización de Jesús en Nazaret.
El año 19 Jesús llevó a su hermano Judá a Jerusalén para la Pascua. Fueron por el valle del Jordán y regresaron por la misma ruta. No se nos especifica por qué margen del río transitaron, pero como Jesús, a causa del carácter impulsivo de su hermano (que se había unido a los zelotes), decidió no pasar por Samaria, es posible que viajaran por la ruta oriental, que evitaba toda proximidad con ciudades gentiles (LU 128:6.3-4). En este viaje ocurrió una situación reseñable cuando Jesús y Judá, por culpa de este último, tuvieron que pasar los días de la fiesta arrestados en la prisión romana.
Una lluviosa mañana de domingo de enero de 21, Jesús salió de Nazaret con la intención de viajar y establecerse por un tiempo en las proximidades del mar de Galilea. En este viaje pasó por Tiberíades, Magdala, Betsaida y Cafarnaúm. Pasó en esta última ciudad más de un año, convirtiéndola en su nueva residencia. Sólo regresó a Nazaret en octubre de 21 para volver a los pocos días a Cafarnaúm (LU 129:1.1-6).
En marzo de 22 Jesús se marchó de Cafarnaúm y permaneció en Jerusalén por dos meses (LU 129:2.1). Allí celebró la Pascua con la familia de Zebedeo, que se unió a él cuando llegaron. Todos fueron invitados a celebrar la cena pascual en la casa del ex sumo sacerdote Anás, que era familia de Salomé, la mujer de Zebedeo.
En su estancia en Jerusalén durante la pascua del año 22 Jesús conoció a un rico comerciante de la India, Gonod, y a su hijo adolescente, Ganid. Aceptó acompañarles en un periplo por el Mediterráneo que se proponían hacer hasta Roma. Jesús, Gonod y Ganid partieron de Jerusalén el domingo 26 de abril de 22 (LU 130:0.1-3), y llegaron a Roma por la vía Apia en una fecha que no se nos precisa.
El viaje por el Mediterráneo pudo tener la siguiente ruta y cronología:
El Libro de Urantia no nos proporciona ninguna información cronológica o toponímica sobre la larga estancia de Jesús en Roma y sus alrededores. No nos dice la fecha en que llegó ni en qué fecha partió de regreso. Sólo sabemos que a los tres días de llegar fueron recibidos por el emperador Tiberio[8], que a la semana de estar allí Jesús ya había trabado amistad con varios líderes religiosos, y que permaneció en la ciudad «casi seis meses» (LU 132:0.1; LU 132:0.4; LU 132:4.3).
Desde Roma, Jesús, Gonod y Ganid hicieron cinco viajes a distintos lugares de interés, uno de ellos a los lagos del norte y Suiza (LU 132:7.1; LU 132:7.3). No queda claro si estos viajes se produjeron al finalizar los seis meses de estancia en Roma, o si fueron viajes que hicieron en varios momentos de esos seis meses. Puesto que se nos dice que hicieron «cinco viajes desde Roma», es decir, que todos los viajes tuvieron Roma como partida y regreso, es factible pensar que no hicieron esos viajes al finalizar su estancia en Roma (pues no habría tenido sentido que regresaran a la capital del imperio cada vez) sino en diversos momentos de esos seis meses de estancia. Por tanto, los seis meses comprenden todo el tiempo en Roma, incluyendo los cinco viajes que hicieron.
Es curioso que se nos diga exactamente que hicieron cinco viajes desde Roma porque cinco son las principales calzadas que partían de Roma:
Parece bastante probable que de los cinco viajes que hizo Jesús con Gonod y Ganid, uno de ellos consistió en viajar hasta Suiza pasando por los lagos al norte de Italia. Este viaje pudo ser como sigue:
Un primer trayecto les llevaría de Roma a la Llanura Padana (en el norte de Italia). Partirían de Roma hacia el noroeste por la vía Flaminia llegando a Ariminum (Rímini) en la costa del Adriático; de allí seguirían por la vía Aemilia en línea recta, pasando por Bononia (Bolonia) y Mutina (Módena) hasta llegar a Placentia (Piacenza).
Luego visitarían los lagos Garda e Iseo. Desde Piacenza tomarían la vía Postumia que les llevaría a Verona, y desde allí pudieron desviarse unos kilómetros hacia el oeste para visitar la península de Sirmio (Sirmione) y el lago de Garda. En tiempos de Tiberio, Sirmione ya era un destino de lujo para la aristocracia romana (el poeta Catulo ya hablaba de su belleza años antes). Retornando hacia el oeste por la vía Gallica (que conectaba Verona con Milán) pasarían por Brixia (Brescia), y tras un corto trayecto hacia el noroeste se situarían en las orillas del lago Iseo.
Para viajar a Suiza tuvieron varias opciones[9] pero una que podrían haber usado fue la conocida como vía Spluga. No era un camino pavimentado pero era el paso más corto hasta el lago Constanza. Desde Brixia podían haber ido a Bergomum y Comum (Como) en el sur del lago Como. Este lago era también muy famoso de las familias patricias de Roma. Allí, en lugar de bordearlo, era habitual embarcar para atravesarlo más rápido hasta un puesto llamado Summus Lacus (Samolaco). Desde aquí empezaba la verdadera ascensión de los Alpes pasando por Clavenna (Chiavenna) hasta un paso situado a los 2.113 metros llamado Cunus Aureus (Paso del Spluga). El descenso les llevaría a través de Curia (Coira) al Lacus Brigantinus (Constanza), directamente al corazón de la Suiza actual y al cuartel general de las legiones en el Rin.
Una nota importante sobre este viaje es que a pesar de la infraestructura viaria del imperio romano representaba una travesía épica de 25 a 30 días. Los Alpes acababan de ser pacificados por el propio Tiberio y su hermano Druso, por lo que la ruta sería segura y estaría bien equipada con estaciones de descanso. No obstante, para hacer el trayecto más breve y seguro quizá Gonod lo planificó usando una raeda (un carruaje de cuatro ruedas). Cada 20-40 km había unos alojamientos llamados mansiones que ofrecían comida, cama y establos. Este viaje a Suiza representó sin duda un experiencia de descubrimiento para los viajeros, con campamentos militares de piedra, teatros como el de Brigantium (Bregenz) y una intensa actividad comercial de la madera, el queso y los esclavos.
Este pudo ser uno de los otros cinco viajes que Jesús, Gonod y Ganid hicieron por los alrededores de Roma. Puesto que parece que los viajeros deseaban conocer a fondo todo el imperio romano, no es de extrañar que Gonod quisiera recorrer con su hijo todas y cada una de las grandes vías que partían de Roma. En el camino de ida ya habían recorrido la vía Apia. En el viaje anterior la vía Flaminia y Aemilia. El viaje de llegada por la vía Apia podemos suponer que no cuenta en el cómputo de los otros cinco que hicieron desde Roma, incluso en su viaje de regreso por la vía Apia hasta Taras (Tarento). El viaje a los lagos norteños y Suiza hay que imaginarlo como uno de los cinco viajes. Por tanto debieron tomar otras cuatro vías principales para conocer toda Italia. La vía Salaria, por su importancia comercial, es bastante probable que fuera uno de los intereses de Gonod.
Este viaje representaba la ruta de la auténtica y genuina Roma. La vía Salaria era la más antigua de Roma, el camino del «oro blanco», la sal. Viajar por allí era sumergirse en el corazón de la Italia rural, montañosa y aristocrática.
Seguramente salieron de Roma por el puente Salario, cruzando el río Anio. En época de Tiberio, este puente era un símbolo histórico de la defensa de la ciudad. Al salir, pudieron contemplar las villas suburbanas de las familias que buscaban escapar del ruido de la Suburra sin alejarse demasiado del Senado.
Después transitaron hasta Reate (Rieti) por la región de la Sabina, famosa por su aire puro y su gente austera (los antepasados de la «vieja guardia» romana). Allí se encontrarían con el puente romano sobre el río Velino y la llanura de Rosea, famosa por ser la más fértil de Italia. Se decía que si se dejaba una vara en el suelo por la noche, ¡por la mañana la hierba la habría cubierto! Allí era obligatorio probar el aceite de oliva sabino. En aquella época, se consideraba el mejor del mundo, incluso por encima del de Hispania o el norte de África.
Luego seguramente se dirigieron a Aquae Cutiliae, el balneario de moda, cerca de la actual Ciudaducale. Sus aguas minerales frías eran incluso del aprecio del emperador Tiberio, que no era muy amigo de los excesos pero sí de la salud. El Lacus Cutiliae, un lago con una isla flotante, era considerado por los romanos el Umblicus Italiae, el centro geográfico de Italia.
Más allá el viaje se volvía espectacular y un poco más fresco en el paso de los Apeninos (Iterocrium y Falacrinae). Era el hogar de una familia que empezaba a ganar importancia, los Flavios, donde vivía un joven llamado Vespasiano que se convertiría en emperador. Aquí los ingenieros romanos de Tiberio mantuvieron la calzada impecable incluso en las zonas más escarpadas para asegurarse de que el suministro de sal no se interrumpiera nunca.
El destino final era la imponente ciudad de Asculum (Ascoli Piceno) y el mar Adriático. La ciudad estaba construida casi enteramente de travertino, con monumentos, teatros y templos que nada tenían que envidiar a los de Roma. El viaje terminaba en Castrum Truentinum, donde la Salaria tocaba el mar Adriático. Aquí los viajeros seguramente contemplaron las grandes salinas donde se extraía el producto que daba nombre a la vía.
Este viaje pudo ser el tercero de los viajes que Jesús, Gonod y Ganid hicieron por la península italiana. Era la gira obligada para conocer Etruria. Mientras que la vía Appia era la vía de la política y los ricachones y la vía Salaria era la vía de los comerciantes, la Cassia era la de la cultura, el misticismo y la sofisticación.
En el siglo I d.C., esta calzada atravesaba un paisaje de colinas suaves, lagos volcánicos y ciudades que eran poderosas mucho antes de que Roma fuera siquiera una aldea.
Seguramente salieron de Roma por el puente Milvio, el cruce en el que la vía Cassia se separaba de la vía Flaminia. Al poco de partir encontrarían imponentes monumentos funerarios de la élite y luego llegarían a Veii (Veio). Veio fue la gran rival de Roma. En época de Tiberio era una ciudad mucho más tranquila que la capital, con templos antiguos donde reflexionar sobre cómo Roma absorbió la cultura etrusca. Aún se podían ver en esa época los restos de sus murallas destruidas por los romanos en su guerra con los etruscos y el famoso santuario del Apolo de Veio.
La siguiente parada debió ser Sutrium (Sutri), una ciudad excavada literalmente en la roca de toba volcánica, con un anfiteatro que era una maravilla de la ingeniería porque no estaba construido hacia arriba, sino excavado directamente en la montaña. Era un lugar fresco y sombrío, ideal para descansar del sol del Lacio.
La siguiente ciudad esa Volsinii (Bolsena) y su lago, el Lacus Volsiniensis (Lago de Bolsena), cuyas orillas estaban salpicadas de villas de senadores romanos. Allí los ricos romanos disfrutaban navegando, visitando el Templo de Nortia y deleitándose con la buena comida, en especial el vino y la pesca del lago. En El Libro de Urantia no hay ninguna indicación en contra de pensar que la larga conversación que Jesús tuvo con un rico senador romano no hubiera tenido lugar en alguna villa de esta zona, donde Jesús y sus compañeros de viaje pudieron haber sido invitados a pasar un día, pues vemos al senador abandonar su diván y desear buenas noches a Jesús, señal inequívoca de que Jesús pernoctó en casa de este senador (LU 132:5).
La parada siguiente era Clusium (Chiusi), siguiendo hacia el norte, una de las ciudades más antiguas de la liga etrusca. Allí se podían visitar las tumbas etruscas (como la del legendario rey Porsena) que ya en aquel entonces eran consideradas «antigüedades» fascinantes. Los viajeros seguramente se hicieron con algún recuerdo hecho con la famosa cerámica negra de la zona (bucchero).
El final del trayecto era Arretium (Arezzo), uno de los nodos industriales más importantes del imperio, donde poder adquirir caros «souvenirs» de la famosa Terra Sigillata, la vajilla de cerámica roja brillante que decoraba las mesas de todo el imperio, desde Britania hasta Siria.
Este pudo ser el cuarto viaje de Jesús, Gonod y Ganid. En esta escapada pudieron haber recorrido la vía Aurelia, una ruta junto al mar, bañada por la brisa marina y los agradables atardeceres sobre el Tirreno. Mientras que la vía Cassia va por el interior, la Aurelia bordea la costa hacia el noroeste, en dirección a la Galia.
En el siglo I d.C. fue la ruta de las villas marítimas más espectaculares y de los puertos que alimentaban el lujo de la capital.
Si hicieron este viaje habrían salido de Roma por la Porta Aurelia (cerca de lo que hoy es San Pancracio), y lo primero que verían desde lo alto del Janículo sería una fabulosa vista panorámica de Roma antes de descender hacia la costa.
La primera parada sería Alsium (Palo Laziale), un lugar de retiro, donde hasta el propio Tiberio o miembros de su corte tenían villas allí.
La segunda sería Pyrgi (Santa Severa), con templos dedicados a Leucotea-Ilitía, murallas de piedra ciclópeas, y el antiguo puerto de la ciudad etrusca de Caere.
La tercera sería Cosa (Ansedonia), ubicada sobre una colina, con una acrópolis con las mejores vistas de todo el archipiélago toscano y el Mons Argentarius (Monte Argentario). Allí seguramente pudieron maravillarse con la Tagliata Etrusca, un canal excavado en la roca para evitar que el puerto se llenara de sedimentos. Era una obra maestra de ingeniería que a cualquier romano culto le encantaba observar.
La siguiente ciudad era Populonia, ciudad de hierro y mar, la única ciudad etrusca construida directamente sobre la costa, con vistas de infarto al canal de Piombino, y con una notable industria del metal.
El destino final era Luna (Luni), el puerto del mármol blanco de Carrara (mármol lunense), que era masivamente embarcado hacia Roma para construir templos y otros monumentos.
Este viaje pudo ser el quinto y último de Jesús, Gonod y Ganid por los alrededores de Roma. No era una de las vías más largas e importantes, pero para la nobleza romana era una ruta de gran interés. La vía Tiburtina (que luego se convertía en la vía Valeria) era la ruta de escape favorita de la élite romana cuando el calor de la ciudad se volvía insoportable. No era solo un camino comercial; era el acceso directo al «balneario» de la aristocracia. Además era el camino que acercaba más pronto al paisaje agreste de las montañas de los Apeninos.
La primera parada obligada era Aquae Albulae, las aguas «milagrosas», situada en la llanura debajo de Tibur, unas famosas fuentes termales sulfurosas. Sus aguas de un blanco lechoso (de ahí el nombre Albulae) tenían fama de curar todo tipo de dolencias, desde heridas de guerra hasta problemas de piel. Augusto las había puesto de moda. El olor a azufre era intenso, pero las instalaciones eran de puro lujo. Incluso hoy en día, la zona (Bagni di Tivoli) sigue explotando estas fuentes.
La segunda parada era Tibur (Tivoli): El «Hamptons» de la Antigua Roma, situada al final de la vía Tiburtina, donde empezaban las estribaciones de los Apeninos. Tenía un clima fresco y con brisa constante. Allí podía visitarse el Santuario de Hércules Vencedor, un complejo arquitectónico colosal que literalmente «colgaba» sobre la ladera, que a la vez era centro religioso, mercado y teatro; las «Cataratas del río Anio», unas cascadas espectaculares; y las villas de famosos de Roma como la del poeta Horacio o la de aristócratas que buscaban el otium (ocio creativo).
En lo alto de la acrópolis de Tibur, seguro que admirarían este templo circular de la Sibila Tiburtina (que todavía hoy es un icono), un centro de profecía donde los romanos acudían para consultar los oráculos de la Sibila Albunea.
La vía Tiburtina era famosa por su ingeniería hidráulica. A lo largo del camino, seguramente se detuvieron a contemplar los imponentes arcos de los acueductos (Aqua Marcia y Aqua Claudia, este último en construcción o expansión en tiempos de Tiberio) que corrían paralelos a la carretera, llevando el agua fresca de las montañas directamente hasta Roma.
Es muy posible que una vez en Tibur los tres viajeros se sintieran con ánimo de continuar hacia los Apeninos, a Alba Fucens, siguiendo la vía Valeria, que se adentraba en las montañas más altas. Alba Fucens fue una ciudad monumental a los pies del monte Velino (de casi 2.500 metros de altura), junto al lago Fucino (hoy drenado). En aquella época era conocida como una «pequeña Roma» fortificada, el lugar donde el Senado solía «hospedar» (bajo vigilancia) a reyes extranjeros capturados. Era una ciudad de aire purísimo, con un anfiteatro romano que tenía como telón de fondo los picos nevados.
El viaje de regreso desde Roma lo iniciaron en un fecha sin precisar y finalizó el 10 de diciembre de 23, fecha en que Jesús, Ganid, y Gonod se despidieron en Charax.
La ruta de regreso y su cronología pudo ser como sigue:
Jesús se despide de Ganid y Gonod en Charax, en el golfo Pérsico, el 10 de diciembre de 23 (LU 130:0.1). Cuando Jesús regresa a Nazaret se nos dice que permaneció allí «varias semanas» y que «Ruth estaba por cumplir los 15 años» (LU 134:1.3). Como Ruth nació el 17 de abril del 9 (LU 126:3.2), cumpliría 15 años el 17 de abril del 24. Como además se nos dice que Simón y Judá se casaron en una doble boda a «principios de marzo de 24» (LU 134:1.4), en la que estuvo Jesús para dar la bendición a los novios, podemos suponer que Jesús llegó a Nazaret a mediados de febrero de 24. Es decir, que le llevó un poco más de dos meses (del 10 de diciembre de 23 al 17 de febrero de 24, aproximadamente) ir desde Charax hasta Nazaret por la ruta de las caravanas, pasando por Ur, Babilonia y Damasco (LU 134:1.1). Podemos pensar que la ruta que hizo Jesús es idéntica a la que él hizo con Gonod y Ganid, aunque quizá la diferencia es que él, como no llevaba una gran carga de objetos personales, hizo todo el trayecto a pie o en camello, pero no utilizó la vía fluvial. Es por eso que se nos dice que «en Babilonia se unió a una caravana del desierto». Esto nos puede permitir pensar que el viaje de ida de Damasco hasta Charax, quitando las varias semanas que se demoraron en el vecindario de Ur y de Susa, debió de durar menos de cuatro meses, quizá sólo dos meses o menos.
Estos cálculos se pueden confirmar si se tienen en cuenta estos datos:
Por tanto el viaje que usaba la vía fluvial supondría unos 40 días (un mes y una semana) y el que no usaba la vía fluvial unos 52 a 58 días (dos meses). Esto encaja bastante bien con los tiempos que se deducen de la lectura de El Libro de Urantia. Jesús partió el 10 de diciembre de 23 de Charax y llegó a Nazaret a mediados de febrero de 24 (téngase en cuenta que el cálculo de dos meses se ha hecho para llegar a Damasco, por lo que hay que añadir algunos días más para llegar a Nazaret). Esto es, le llevó dos meses y una semana. Mientras tanto, la ida con Gonod y Ganid la hicieron más rápido, en sólo un mes y una semana, pero hay que considerar que estuvieron tres semanas extra en los alrededores de Ur y Susa, y que probablemente ya habían hecho otra parada larga en Babilonia, lo cual nos arroja esos dos meses en total para su viaje desde Damasco.
El viaje completo del Mediterráneo y Mesopotamia llevó 604 días (del 26 de abril de 22 al 10 de diciembre de 23). Todos los datos cronológicos son importantes para tener una idea clara de en qué momento los viajeros llegaron a Roma y partieron de allí. Vamos aquí a hacer un resumen de tiempos estimados que Jesús, Gonod y Ganid utilizaron en cada viaje y estancia, para a su vez estimar esas fechas:
| Origen | Destino | Medio | Días de viaje | Días de estancia | Fecha de llegada | Fecha de partida |
|---|---|---|---|---|---|---|
| Jerusalén | Jope | por tierra | 2 | 1 | 28/abril/22 | 30/abril/22 |
| Jope | Cesarea | por tierra | 1 | 7 | 30/abril/22 | 8/mayo/22 |
| Cesarea | Alejandría | por mar | 3 | 76 | 10/mayo/22 | 24/julio/22 |
| Alejandría | Lasea | por mar (contra los vientos) | 7 | 2 | 30/julio/22 | 3/agosto/22 |
| Lasea | Fénix | por tierra | 3 | 4 | 5/agosto/22 | 8/agosto/22 |
| Fénix | Cirene | por mar | 2 | 2 | 9/agosto/22 | 11/agosto/22 |
| Cirene | Leptis Magna | por mar | 6 | 2 | 16/agosto/22 | 18/agosto/22 |
| Leptis Magna | Cartago | por mar | 5 | 3 | 22/agosto/22 | 25/agosto/22 |
| Cartago | Malta | por mar | 2 | 2 | 26/agosto/22 | 28/agosto/22 |
| Malta | Siracusa | por mar | 1 | 7 | 28/agosto/22 | 4/septiembre/22 |
| Siracusa | Mesina | por mar | 2 | 1 | 5/septiembre/22 | 7/septiembre/22 |
| Mesina | Neápolis | por mar | 3 | 5 | 9/septiembre/22 | 13/septiembre/22 |
| Neápolis | Capua | por tierra | 1 | 3 | 13/septiembre/22 | 16/septiembre/22 |
| Capua | Roma | por tierra (vía Apia) | 8 | 170 | 24/septiembre/22 | 13/marzo/23 |
| Roma | Tarento | por tierra (vía Apia) | 21 | 1 | 2/abril/23 | 3/abril/23 |
| Tarento | Nicópolis | por mar | 2 | 4 | 4/abril/23 | 9/abril/23 |
| Nicópolis | Corinto | por mar | 2 | 60 | 10/abril/23 | 9/junio/23 |
| Corinto | Atenas | por mar | 1 | 5 | 9/junio/23 | 15/junio/23 |
| Atenas | Tróades | por mar | 5 | 2 | 20/junio/23 | 22/junio/23 |
| Tróades | Éfeso | por tierra | 15 | 7 | 6/julio/23 | 13/julio/23 |
| Éfeso | Rodas | por mar | 2 | 1 | 14/julio/23 | 16/julio/23 |
| Rodas | Pafos | por mar | 4 | 1 | 19/julio/23 | 21/julio/23 |
| Pafos | Salamina | por tierra | 45 | 1 | 3/septiembre/23 | 4/septiembre/23 |
| Salamina | Antioquía de Siria | por mar | 2 | 7 | 5/septiembre/23 | 12/septiembre/23 |
| Antioquía de Siria | Damasco (por Sidón) | por tierra | 21 | 7 | 3/octubre/23 | 10/octubre/23 |
| Damasco | Palmira | por tierra | 8 | 3 | 18/octubre/23 | 21/octubre/23 |
| Palmira | Tapsacos | por tierra | 5 | 4 | 25/octubre/23 | 29/octubre/23 |
| Tapsacos | Babilonia | por río | 12 | 7 | 9/noviembre/23 | 16/noviembre/23 |
| Babilonia | Ur, Susa y Charax | por río | 21 | 5 | 6/diciembre/23 | 10/diciembre/23 |
La tabla muestra el origen y destino de cada etapa del viaje, el medio de transporte que usaron, los días de viaje que supuso la etapa, la duración de la estancia en el lugar de destino, y las fechas aproximadas de llegada y partida en el destino.
Los 170 días en Roma son esos casi 6 meses que menciona El Libro de Urantia que permanecieron allí, e incluye el tiempo en hacer sus cinco viajes en los alrededores de Roma, es decir, el largo viaje a los lagos norteños y Suiza, y los otros cuatro más que ya hemos especulado anteriormente. Es posible que el primer mes los viajeros lo dedicaran a conocer Roma en sí, y que los cinco meses siguientes se tomaran una semana o 10 días en cada mes para salir de Roma y hacer un viaje distinto, una suerte de vacaciones mensuales. Por tanto, una suposición podría ser que emplearon el mes de septiembre-octubre de 22 en conocer Roma, octubre-noviembre de 22 en su viaje a Suiza, noviembre-diciembre de 22 en la vía Salaria, diciembre-enero de 22 en la vía Cassia, enero-febrero de 23 en la vía Aurelia, y febrero-marzo de 23 en la vía Tiburtina. Todo esto, por supuesto, son meras especulaciones. El Libro de Urantia no nos proporciona ningún detalle en este sentido.
Este viaje fue el segundo y más grande que realizó Jesús. Durante varias semanas a su regreso de su viaje anterior permaneció en Nazaret y asistió a la boda de varios hermanos. Una caravana que pasaba por Nazaret dejó de poder contar con su guía habitual y Jesús se ofreció a ocupar su puesto.
Jesús salió de Nazaret el 1 de abril de 24 (LU 134:2.1) y regresó curiosamente el 1 de abril de 25 (LU 134:2.5), por lo que este viaje le llevó un año completo.
Se nos ofrecen muy pocos detalles en El Libro de Urantia acerca del posible itinerario que siguió Jesús y de las muchas vivencias que este viaje en caravana debió representar para él. Podemos especular un itinerario [20] y una cronología, según los datos que tenemos, como sigue:
Hay que considerar que en este viaje Jesús asumió el cargo de guía de la caravana. Este tipo de puesto incluiría algunas de estas funciones:
El camino de vuelta de Jesús, al igual que el de ida, no se nos indica en El Libro de Urantia, pero seguramente debió de discurrir por la misma ruta que usó Jesús a la ida. Sabemos que permaneció en Urmia un «poco más de dos semanas» (LU 134:2.5) para dar veinticuatro conferencias en una escuela [22] allí situada (LU 134:3.5), pero no tenemos más información.
Este fue el tercer viaje largo que hizo Jesús durante su vida. Partió de Nazaret a mediados de abril de 25 (LU 134:7.1), permaneció «más de dos meses en Antioquía» (LU 134:7.3) y regresó después, seguramente hacia finales de junio de 25.
En este viaje y en el siguiente por Palestina Jesús ya no utilizó rutas desconocidas para él. Una buena parte de las calzadas por las que transitó ya las había recorrido en el pasado. Este es el momento en que Jesús repliega sus movimientos al ámbito de Palestina, donde concentrará su actividad durante su período público. En el viaje de ida a Antioquía pasó por Tiro y Sidón, y en el viaje de regreso fue a Cesarea y Jope, pero trazar el itinerario de estos dos viajes tiene un problema, como vamos a ver a continuación (LU 134:7.4).
Este viaje y el siguiente de Jesús por Palestina tienen un problema cronológico importante. El tiempo en que se produjeron fue sólo de cuatro meses. Si Jesús hizo estos trayectos caminando, y se detuvo en algunos lugares los días que nos indica El Libro de Urantia, es completamente imposible que a Jesús le diera tiempo para realizar esos recorridos.
Hagamos una recopilación de todas las referencias de tiempo que se nos indican:
Desde mediados de abril a mediados de agosto hay 4 meses. Las estancias que se nos mecionan suponen aproximadamente: 3 días (Sidón) + 70 días (Antioquía) + 14 días (Cesarea) + 7 días (Beerseba) = 94 días. Esto son 3 meses y cuatro días aproximadamente, con lo cual para realizar los viajes le quedaron a Jesús más o menos tres semanas. Pero el viaje a pie de Nazaret a Antioquía son 19 días, de Antioquía a Beerseba son 23 a 26 días, y de Beerseba a Cesarea de Filipo son 11 a 13 días. Por tanto, a pie, estos viajes de Jesús supondrían 53 a 58 días. En total, todo el periplo desde que sale de Nazaret hasta que llega a Cesarea de Filipo hubiera supuesto 147 a 152 días, que son 5 meses.
Resulta obvio que Jesús realizó una parte de este recorrido sin caminar, y es muy probable que ese recorrido fuera el que hizo por la costa, donde seguramente tomó un barco en la ida, y otro en la vuelta. Hay que pensar que esta ruta costera ya la había realizado en caravana con Gonod y Ganid, y por tanto muchos de los lugares no representaban un especial interés para Jesús. El Libro de Urantia nos dice solamente que Jesús en su viaje de ida estuvo en Tiro y Sidón, y luego añade «pero su destino era Antioquía» (LU 134:7.1), lo cual parece expresar que desde Sidón se dirigó de forma directa a Antioquía tomando un barco.
Lo mismo puede deducirse de su viaje de regreso. Se nos dice que viajó hacia el sur a lo largo de la costa hasta Cesarea (LU 134:7.4), y luego otra vez por la costa hasta Jope, pero después dice claramente que «viajó tierra adentro». Una lectura atenta parece indicar que el viaje de Antioquía a Cesarea fue por mar, al igual que de Cesarea a Jope, pero luego ya se internó por las calzadas continuando a pie.
Esto permitiría encajar los tiempos cronológicos de inicio y fin que se nos ofrece en El Libro de Urantia para este periplo. Teniendo esto presente vamos a elaborar un itinerario que tenga estas conclusiones en cuenta:
En total el viaje de Nazaret a Antioquía representó unos diez días contando con las estancias en Acre, Tiro y Sidón en las que seguramente Jesús quiso detenerse por algun tiempo. Si a eso sumamos los más de «dos meses» que estuvo viviendo en Antioquía, esto nos arroja un total de dos meses y medio, aproximadamente, para todo el viaje, y por tanto, debió de partir de Antioquía a finales de junio de 25.
Este fue el cuarto y último gran viaje que Jesús hizo a lo largo de su vida. Partió de Antioquía de Siria en un momento que no se nos indica, que probablemente fue a finales de junio de 25, y llegó a primeros de agosto de 25 a Cesarea de Filipo, pues se nos cuenta en El Libro de Urantia que «permaneció algún tiempo en las proximidades de Cesarea» y que un «poco antes de mediados de agosto del año 25» estableció un campamento en los cerros del monte Hermón (LU 134:8.1).
El Libro de Urantia nos detalla bastante bien el itinerario (LU 134:7.4-5):
Desde Antioquía, Jesús viajó hacia el sur a lo largo de la costa hasta Cesarea, donde se detuvo unas semanas, continuando luego por la costa hasta Jope. Desde Jope viajó tierra adentro hasta Jamnia, Asdod y Gaza. Desde Gaza cogió la ruta interior hasta Beerseba, donde permaneció una semana.
Jesús emprendió entonces su periplo final, como individuo particular, a través del corazón de Palestina, desplazándose desde Beerseba en el sur hasta Dan en el norte. En este viaje hacia el norte se detuvo en Hebrón, Belén (donde vio su lugar de nacimiento), Jerusalén (no visitó Betania), Beerot, Lebona, Sicar, Siquem, Samaria, Geba, En-Ganim, Endor y Madón. Atravesando Magdala y Cafarnaúm, continuó hacia el norte, pasando al este de las Aguas de Merom, y se dirigió por Cárata hasta Dan o Cesarea de Filipo.
En este viaje, como ya hemos dicho, Jesús no utiliza rutas desconocidas para él. El trayecto desde Antioquía hasta Sidón en barca es el mismo que hizo a la ida. Cesarea y Jope ya habían formado parte de sus paradas durante su viaje a Roma con Gonod y Ganid. Además en el año 17 Jesús ya hizo un viaje por esa zona costera con su hermano Simón siguiendo la calzada junto al mar. El trayecto que realiza entre Jerusalén y Siquem es el mismo que Jesús realizó el año 12 con su hermano Santiago. Respecto al trayecto entre Cafarnaúm y Cesarea de Filipo, Jesús ya había tomado esa calzada en su viaje a Damasco cuando vivió allí durante cuatro meses en el año 17.
Aún así, este viaje debió de estar cargado de anécdotas interesantes pues con él amplió la extensión del territorio de Palestina que logró visitar. Por desgracia, ninguna de estas experiencias de Jesús quedan relatadas en El Libro de Urantia, que pasa por encima de este período con notable concisión.
Siguiendo los datos que tenemos la posible cronología de este viaje pudo ser como sigue:
El viaje desde Paneas (Cesarea de Filipo) hasta el monte Hermón lo realizó Jesús a mediados de agosto del año 25 (LU 134:8.1). Permaneció allí seis semanas (LU 134:7.7), las últimas tres semanas de agosto y las tres primeras de septiembre (LU 134:8.4). En su itinerario para llegar al lugar donde residiría esas semanas se nos dice que atravesó por «un pueblo conocido en otro tiempo como Beith Jenn»[28] (LU 134:8.1).
El lugar donde estableció su campamento se nos dice que estaba situado a 2000 m por lo que era una de las estribaciones del monte Hermón, que alcanza mucha más altura, los 2814 m. Partiendo de las cumbres del monte Hermón hasta Beit Jenn caen dos torrentes por las laderas, que se unen un poco antes de llegar a esta población. El ramal más al norte, que actualmente es recorrido por una carretera y dispone de varios parques naturales, es posible que fuera el que recorrió Jesús con el niño llamado Tiglat. Este arroyo tenía su fuente en un pequeño pico con una elevación de 2224 m, que es más que suficiente para los propósitos de Jesús de «alejarse de los lugares habitados por los hombres» (LU 134:7.6).
Jesús regresa a Cafarnaúm en algún momento no precisado de la cuarta semana de septiembre de 25. Por las indicaciones de El Libro de Urantia parece que Jesús se despidió de Tiglat, el muchacho que le había ayudado llevándole víveres esas semanas, continuó viaje sin interrupción atravesando Dan (llamada así también en lugar de Paneas o Cesarea de Filipo), y llegó a Cafarnaúm quizá en un solo día (LU 134:8.10).
No sabemos con exactitud el día que llegó Jesús, pero como se nos dice que estuvo en el Hermón seis semanas, incluyendo las tres primeras semanas de septiembre (LU 134:8.4), parece claro que Jesús regresó en la cuarta semana de septiembre (sin contar los días 1 y 2 de ese mes, que en realidad fueron parte de la última semana de agosto). Esto quiere decir entre el 24 y 30 de septiembre. Como además se nos dice que el «sábado de esa semana Jesús tuvo una reunión familiar» (LU 134:9.1) debió llegar antes de ese sábado. Probablemente regresó el jueves 27 de septiembre, con tiempo suficiente para visitar a su familia y la de Zebedeo.
El domingo después de la reunión familiar Jesús partió con Juan Zebedeo hacia Jerusalén para pasar allí la fiesta de la expiación. En este viaje a Jerusalén con Juan Zebedeo Jesús viajó por el este del lago y Queresa (LU 134:9.1). Aquí El Libro de Urantia parece que tiene una clara errata [29]. Debieron hacer noche en algún punto del camino, probablemente en Pella. El segundo día, el lunes, pudieron hacer noche en Jericó, para llegar el martes a Betania. Este es un camino que Jesús ya había hecho en otras ocasiones al viajar a Jerusalén. El martes lo pasaron con la familia de Lázaro y el miércoles entraron a Jerusalén, «permaneciendo tres semanas en la ciudad y sus alrededores» (LU 134:9.2).
Jesús pasó parte de la fiesta de los tabernáculos junto a Juan. «A mediados de esta semana» (LU 134:9.5) Jesús se retiró a las colinas cercanas a Betania durante una semana. Juan regresó por su cuenta a Cafarnaúm, y Jesús continuó unos días más a solas.
Regresó a Cafarnaúm probablemente hacia finales de octubre de 25. Viajó hacia el norte, en dirección a Samaria, siguiendo la misma ruta que ya había utilizado en su viaje en solitario por Palestina. Es posible que pasara por Beerot y Sicar, haciendo noche allí. El día siguiente continuó camino hacia las laderas del monte Gilboa (Wikipedia). Pudo haber ido bien por la calzada entre Siquem y Escitópolis, deteniéndose seguramente cerca de una población llamada Gilboa (Jalbun, Jelbun o Gelbus, Wikipedia); o pudo haber tomado el camino de Samaria (Sebaste), luego Ginae, Jezreel, y el valle del nahal Harod. La segunda opción representa la misma ruta que ya hizo en su viaje durante julio de ese mismo año. En El Libro de Urantia no se nos precisa el lugar donde se retiró a solas, sólo que fue «cerca del lugar donde el rey Saúl se había quitado la vida» (LU 134:9.5), pero este lugar, donde se libró una batalla entre israelitas y filisteos, no es conocido (consultar el rey Saúl en Wikipedia).
Al día siguiente debió continuar camino hacia Cafarnaúm, llegando allí posiblemente un jueves. Jesús tuvo que llegar entre semana a Cafarnaúm pues se nos cuenta que «a la mañana siguiente» de llegar se puso inmediatamente a trabajar en el astillero de Zebedeo (LU 134:9.6). No pudo llegar un viernes ni tampoco un sábado, y el viaje de tres días de regreso no pudo incluir un sábado entre medias, lo cual le habría impedido viajar ese día.
Jesús viajó de Cafarnaúm a Pella [30] el domingo 13 de enero de 26 (LU 135:8.2) con el objetivo de bautizarse por Juan. Fue allí con sus hermanos Santiago y Judá. Pasaron la noche en el vado del Jordán. No se nos indica si fueron por la ruta occidental u oriental del lago, pero es posible que fueran por la occidental para evitar el peaje al atravesar la frontera galilea, y seguramente también para dar oportunidad a Judá de indicar a su mujer (en Magdala) cuál iba a ser su paradero durante los siguientes días.
Llegaron frente a Pella a mediodía del día siguiente (LU 135:8.4), lunes 14 de enero, justo donde Juan tenía su campamento, y allí Jesús y sus hermanos fueron bautizados. Luego, de inmediato, el Maestro partió del campamento, dirigiéndose a las colinas al este de Pella, para pasar unas semanas retirado. Una posible localización de dónde estuvo Jesús durante estos cuarenta días es al este de una aldea llamada Beit Adis (también Beit Edis o Beit Idis, LU 136:4.14). En esa zona de las colinas de Gilead se forman torrenteras en las laderas y en alguna pudo estar ese precipicio donde Jesús estuvo meditando en una ocasión (LU 136:7.1) [31]
Jesús regresó a Pella, al campamento de Juan, el sábado 23 de febrero de 26 (LU 137:0.1). En el campamento Jesús y su primer apóstol, Andrés, se hicieron cargo de un muchacho herido y lo llevaron a su casa en Pella, donde Jesús pasó la noche.
Al día siguiente, el domingo 24 de febrero de 26 (LU 137:2.1), Jesús, ahora con sus cuatro primeros discípulos (Andrés, Pedro, Santiago y Juan) emprende el regreso viajando primero en dirección a Nazaret. Por el camino, al llegar al vado del Jordán, se unió al grupo de apóstoles dos nuevo integrantes, Felipe y Natanael. Los siete cruzaron el río hacia Galilea por el camino de Naín (LU 137:2.3, LU 137:2.8). El Libro de Urantia habla de un camino de Naín, pero no queda claro de qué camino habla pues en todos los mapas (incluido el Atlas de Adam Smith) Naín no aparece como una población importante con un camino que pase por ella, y mucho menos en dirección a Nazaret [32]. Seguramente se refiere al camino de Jezreel, que luego asciende en dirección a Naín.
Llegaron por la tarde del domingo a Nazaret, pernoctaron allí, en la antigua casa de Jesús, y al día siguiente Jesús regresó a Cafarnaúm, haciendo una parada en Magdala, mientras enviaba a sus apóstoles a Caná[33] (LU 137:3.1). Jesús llegó a Cafarnaúm el lunes por la noche y durmió en la casa de los Zebedeo. (LU 137:3.4).
Jesús viajó con su familia a Caná desde Cafarnaúm el martes 26 de febrero de 26 (LU 137:3.6). La localización de Caná sigue a día de hoy sin estar clara [34], pero el lugar que encaja mejor con el itinerario de Jesús es la de Kefar Kenna, a pocos kilómetros al noreste de Nazaret, en plena vía Maris. La boda en Caná tuvo lugar el miércoles, con los sucesos extraordinarios que ya se conocen, y al día siguiente, jueves, Jesús y sus apóstoles regresaron atropelladamente a Cafarnaúm.
Una vez llegados allí el Maestro decidió pasar un largo tiempo en Cafarnaúm, hasta junio de 26, preparando a sus apóstoles para sus futuras predicaciones.
El domingo 23 de junio de 26 Jesús envió por parejas a los seis primeros apóstoles. «Santiago y Juan Zebedeo fueron a Queresa, Andrés y Pedro permanecieron en Cafarnaúm, mientras que Felipe y Natanael se dirigieron a Tariquea» (LU 138:1.1). Como puede verse eran tres poblaciones de la costa del lago. Permanecieron en estas poblaciones dos semanas y mientras Jesús viajó a Nazaret para visitar a su familia, a mucha de la cual había abandonado abruptamente durante la boda en Caná. (LU 138:1.4).
Se reencontraron seguramente un viernes, el 5 de julio de 26, para evitar tener que viajar en sábado. El «día entero que Jesús pasó con los seis» (LU 138:2.10) en el que los apóstoles relataron a Jesús sus experiencias seguramente fue el sábado 6 de julio. Al día siguiente Jesús estuvo en casa de Mateo, admitiendo como apóstoles a éste y a Simón Zelotes. El lunes Jesús y sus ocho apóstoles viajaron en barca hasta Queresa, donde los gemelos Alfeo fueron admitidos al cuerpo apostólico. El martes viajaron en barca todos juntos hasta Tariquea, donde Jesús admitió a Tomás y Judas. Pasaron el miércoles juntos y el jueves 11 de julio regresaron a Cafarnaúm en su barca.
Una vez llegados a Cafarnaúm permanecieron un tiempo allí preparándose para su futura labor de predicación. A mediados de agosto de 26 iniciaron su primer esfuerzo de predicación. Cada dos semanas se dedicaron a pescar en Cafarnaúm, y cuando ganaban lo suficiente, dedicaban las siguientes dos semanas a salir a predicar. Iban en parejas según el orden en el que habían ingresado en el apostolado, y cada par de semanas Jesús acompañaba a una pareja (LU 138:8.1).
Una posible cronología de las seis salidas de predicación pudo ser como sigue:
Este período de predicaciones concluyó a primeros de enero, pues el 12 de enero de 27, domingo, Jesús reunió a los doce, conduciéndoles a un monte al norte de Cafarnaúm para darles formalmente su ordenación como apóstoles (LU 140:0.1-2).
El Libro de Urantia no detalla los itinerarios de estos viajes quincenales de Jesús y sus apóstoles. Solo ofrece una lista de poblaciones destacadas que visitaron: «Cafarnaúm, Betsaida-Julias, Corazín, Queresa [34:1], Hipos, Magdala, Caná, Belén de Galilea, Jotapata, Ramá, Safed, Giscala, Gadara y Abila» (LU 138:9.3). También se nos menciona que además de estas ciudades trabajaron en muchos pueblos. Esto parece indicar que la lista sólo menciona a poblaciones importantes, y que los pueblos menos importantes no se ofrecen en la lista.
No obstante, no representa mucho esfuerzo averiguar un buen número de esos pueblos por los que seguramente pasaron Jesús y sus apóstoles. Para ello, basta con colocar en el mapa las poblaciones, trazar el itinerario más lógico poniendo como partida a Cafarnaúm, y luego enumerar los lugares intermedios que encontramos.
Cafarnaúm, Betsaida-Julias y Corazín no representan un viaje en sí mismas, pues Betsaida-Julias está sólo unos pocos kilómetros al este de Cafarnaúm, pasando el río Jordán, y Corazín es la siguiente población a poca distancia al norte de Cafarnaúm. En Queresa ya hemos contado que estuvo Jesús con sus apóstoles al elegir a los gemelos Alfeo. Restan por tanto las siguientes ciudades:
El primer viaje que Jesús hizo a Jerusalén con sus apóstoles tuvo lugar el 19 de enero de 27, un domingo (LU 140:0.1). Este viaje en realidad se convirtió en un largo periplo de predicación que comprendió todo el año 27 hasta que regresaron a Cafarnaúm. Pasaron un período de tiempo en el valle del Jordán, otro en Jerusalén, luego en el sur de Judea, para finalmente continuar por Samaria y parte de la Decápolis. Este itinerario se nos ofrece con bastante detalle en El Libro de Urantia.
El 19 de enero llegaron a Tariquea y el 20 de enero viajaron hasta cerca de Pella, allí donde Juan Bautista había establecido su campamento en el pasado (LU 141:1.2). Estuvieron allí «más de dos semanas» predicando a gentes venidas de todas partes. Seguramente hacia el 5 de febrero, miércoles, partieron de Pella y llegaron a Amatus, más al sur, donde estuvieron «casi tres semanas» (LU 141:3.1). El 26 de febrero partieron de Amatus hasta Betábara, llamada también «Betania de Perea» y «Betania más allá del Jordán» (LU 141:7.1, LU 141:8.1) donde permanecieron «cuatro semanas». Exceptuando un pequeño retiro que hizo Jesús con Pedro, Santiago y Juan en las colinas occidentales al sur de Jericó, el resto del tiempo lo pasaron en este famoso vado del Jordán, que es precisamente donde Juan había empezado a bautizar (Juan ahora estaba en la cárcel).
El 31 de marzo de 27, lunes, Jesús y los doce emprendieron el camino hacia Jerusalén, hospedándose en la casa de Lázaro en Betania (LU 141:9.1). El domingo 6 de abril fueron por primera vez todos juntos a Jerusalén (LU 141:9.3). Permanecieron en las proximidades de Jerusalén todo el mes de abril. La pascua fue unos días después y seguramente la celebraron todos juntos en la casa de Lázaro. A finales de abril la tensión con los dirigentes judíos se volvió tan peligrosa que Jesús y los doce dejaron Jerusalén y marcharon al sur, a Belén y Hebrón (LU 142:8.1), donde pasaron todo el mes de mayo haciendo un trabajo personal en lugar de público. También se nos menciona que Jesús y Abner, el líder de los discípulos de Juan Bautista, hicieron juntos un viaje a En-Gedí, una ciudad en la costa oeste del mar Muerto. Jesús y los doce regresaron a Jerusalén a «primeros de junio» pero no entraron en la ciudad. Se alojaron en un huerto llamado Getsemaní en el monte de los Olivos, realizando una labor privada. Pasaron sin problemas todo el mes de junio pero a finales, debido a que un sanedrita abrazó la causa de Jesús, se produjo una situación tan aguda que Jesús decidió partir (LU 142:8.3-5).
Jesús tomó ahora la ruta de Samaria. Salieron a finales de junio llegando «un sábado» a Betel, probablemente el 28 de junio (LU 143:0.1). Estuvieron allí dos días y acudió gente de Gofna y de Efraín. Estuvieron más de dos semanas predicando también en la región de Arimatea y Tamna [40]. La última semana de julio el grupo partió a las ciudades de Fasaelis y Arquelais [41], cerca del Jordán (LU 143:0.2), donde permanecieron la primera mitad del mes de agosto de 27. Hicieron una escapada de tres días a lo alto del monte Sartaba (seguramente cerca de donde estaba la fortaleza de Alejandrion, LU 143:3.1).
Un lunes por la mañana a mediados de mes, probablemente el 18 de agosto, partieron desde su campamento al oeste del monte Sartaba camino de Samaria, dirigiéndose a Sicar, cerca del pozo de Jacob (LU 143:3.8). Había una calzada que unía Jericó y Escitópolis por la la margen occidental del Jordán que pasaba por Magdalsenna, Arquelais, Fasaelis, la ladera oriental del monte Sartaba, y luego continuaba al norte. También en Fasaelis se bifurcaba otra que rodeaba el monte Sartaba por el oeste y desembocaba en la calzada principal que cruzaba Samaria de oeste a este. Siguiendo esta segunda ruta llegaron al pozo de Jacob, cerca de Sicar, hacia las seis de la tarde, donde Jesús tuvo el famoso encuentro con una mujer samaritana (LU 143:5.1). Pasaron la noche en el pozo de Jacob (donde acudió mucha gente) y luego fueron a Sicar (donde predicaron durante dos días, LU 143:6.2) para finalmente subir al monte Gerizim cercano y establecer allí su campamento. Estuvieron en este enclave del 21 de agosto (curiosamente la fecha del nacimiento de Jesús) hasta finales de agosto de 27 (LU 143:6.6). Jesús y los doce visitaron desde allí varias ciudades de Samaria que no se nos precisan. Dos ciudades clave donde seguramente acudieron fueron Siquén (que luego fue llamada Neápolis, la «Nueva Siquén») y Sebaste (antiguamente llamada Samaria). Siquén y Sebaste estaban hacia el oeste de Sicar en la carretera que iba a Cesarea Marítima. Una carretera que se dirigía hacia Escitópolis desde Siquén pasaba cerca de un buen número de localidades: Thebes, Aser y Bezek. Es muy posible que siguieran esta calzada porque en los meses de septiembre y octubre Jesús y los doce establecieron un nuevo campamento en las laderas del monte Gilboa, no lejos de Escitópolis, «en la frontera de Samaria y la Decápolis», donde permanecieron a solas (LU 144:0.1-2).
A primeros de octubre el apóstol Felipe y otros estaban en un pueblo cercano (seguramente Araba) y se encontraron con los doce apóstoles de Juan Bautista, recientemente nombrados así (LU 144:6.1). Permanecieron los 24 apóstoles de forma conjunta durante las tres primeras semanas de octubre. El campamento de Gilboa se levantó el 2 de noviembre del año 27 (LU 144:6.13).
«Durante los meses de noviembre y diciembre, Jesús y los veinticuatro trabajaron tranquilamente en las ciudades griegas de la Decápolis, principalmente en Escitópolis, Gerasa, Abila y Gadara»[42] (LU 144:7.1). A finales de diciembre, todos se trasladaron cerca del Jordán, en las proximidades de Pella (LU 144:8.1). Juan Bautista fue ejecutado el 10 de enero de 28. Sus discípulos lo enterraron en Sebaste, en Samaria. Llevaron la noticia a Jesús el lunes 12 de enero y Jesús anunció: «Ha llegado la hora de proclamar el reino abiertamente y con poder». Esto marcó el inicio de la labor pública de Jesús. El martes 13 de enero de 28 Jesús, los doce, y otros 25 discípulos marcharon a Cafarnaúm y se alojaron en la casa de Zebedeo (LU 144:9.2).
Desde el martes 13 de enero hasta el sábado 17 de enero Jesús y sus discípulos permanecieron en Cafarnaúm preparándose (LU 145:0.1). El viernes y el sábado ocurrieron varios sucesos portentosos que apresuraron la partida de Jesús el domingo, dirigiéndose a Rimón (una población situada en un ramal de la vía Maris que comunicaba Cafarnaúm con Tolemaida pasando por Séforis, LU 145:5.9).
«La primera gira de predicación pública en Galilea empezó el domingo 18 de enero del año 28 y continuó durante unos dos meses, finalizando con el regreso a Cafarnaúm el 17 de marzo. A lo largo de esta gira, Jesús y los doce apóstoles, con la ayuda de los antiguos apóstoles de Juan, predicaron el evangelio y bautizaron a los creyentes en Rimón, Jotapata, Ramá, Zabulón, Irón, Giscala, Corazín, Madón, Caná, Naín y Endor. En estas ciudades se detuvieron para enseñar, mientras que en otras muchas ciudades más pequeñas proclamaron el evangelio del reino a medida que pasaban por ellas.» (LU 146:0.1)
Con la enumeración de las principales ciudades (de aquel tiempo) El Libro de Urantia parece dar a entender que Jesús y los veinticuatro realizaron un itinerario del cual se nos ofrece las poblaciones de paso. Primero fueron a Rimón pasando por Magdala, Arbela y Madón, así como Turan, poblaciones en la misma calzada, la vía Maris. Luego subieron al norte hacia Jotapata, y desde allí también hacia el norte a Ramá. Todavía más al norte encontramos Zabulón e Irón, esta última población ya en la frontera con Fenicia. Desde Irón descendieron a Giscala, en el sureste, y luego a Corazín seguramente pasando por Safed. Una vez en Corazín descendieron a Cafarnaúm y pasaron por Madón y Caná, atravesando por Nazaret y llegando a Naín y Endor, en la parte más al sur de Galilea. Resulta un poco dudoso que este fuera el itinerario porque ya al inicio para ir a Rimón tuvieron que pasar por Madón y muy cerca de Caná, que parecen relegados a el final de la ruta.
Lo cierto es que la enumeración de las ciudades sí se da como un itinerario. De hecho se nos dice que «de Irón fueron a Giscala, donde pasaron dos días, de allí partieron a Corazín, donde estuvieron una semana, luego pasaron por Cafarnaúm, y continuaron hasta Madón» (LU 146:4.6), por donde se supone que ya habían pasado en su camino a Rimón (¿o no?). De allí fueron a Caná (harto extraño pues al pasar por Rimón deberían haber pasado cerca de Caná [43]). De Caná se nos dice que fueron a Naín, trayecto que tiene sentido si Caná está ubicada cerca de Nazaret, aunque todas estas ubicaciones parecen un poco forzadas aquí. ¿Podría ser que Madón y Caná no estuvieran en los lugares que se han barajado hasta la fecha para ellas por los arqueólogos? [44]. Al día siguiente de llegar a Naín Jesús tuvo que partir a Endor, a poca distancia al este, porque un «supuesto» milagro había enardecido a las multitudes (LU 146:6.4). Estuvieron dos días en Endor y regresaron a Cafarnaúm al día siguiente, el miércoles 17 de marzo de 28 (LU 147:0.1).
Jesús y los doce permanecieron dos semanas en Betsaida. Excepto dos visitas en secreto a Tiberíades, Jesús pasó gran parte del tiempo a solas retirado (LU 147:0.1). El 29 de marzo de 28 ocurrió el suceso de la curación del siervo del capitán romano de Cafarnaúm (LU 147:1.1-4).
Jesús y los veinticuatro apóstoles partieron hacia Jerusalén el martes 30 de marzo de 28, temprano por la mañana. Tomaron el camino del valle del Jordán, llegando a Betania el viernes 2 de abril por la tarde, después de haber parado un rato en Jericó durante ese día (LU 147:2.1). Como la gente asediaba mucho a Jesús en Betania, establecieron un campamento privado que no era conocido en un huerto llamado Getsemaní. Estuvieron allí tres semanas (LU 147:2.2).
Jesús y los doce regresaron a Cafarnaúm el martes 27 de abril de 28, desandando el mismo camino que a la ida (LU 147:6.1). Los doce apóstoles de Juan permanecieron en Jerusalén y ambos grupos hicieron sus progresos por separado (LU 147:2.4). El 27 de abril pasaron por Jericó y llegaron al vado del Jordán. El miércoles 28 de abril viajaron hasta Amatus (LU 147:6.3). Se quedaron allí tres días (28, 29 y 30 abril), y el sábado 1 de mayo iniciaron su camino pero sólo parcialmente para no soliviantar a los espías del sanedrín que se habían unido a ellos (LU 147:6.4). El domingo 2 de mayo viajaron hasta Tariquea, en el sur del mar de Galilea, y el lunes llegaron a Betsaida viajando por el lago en barca, llegando alrededor del mediodía (LU 147:7.1).
Desde el 3 de mayo hasta el 3 de octubre del año 28 Jesús y los doce permanecieron en Betsaida, donde se organizó un amplio campamento de tiendas para atender a todos los curiosos que venían a escuchar la nueva predicación (LU 148:0.1).
«La segunda gira de predicación pública por Galilea empezó el domingo 3 de octubre del año 28, y continuó durante cerca de tres meses, finalizando el 30 de diciembre. En este esfuerzo participaron Jesús y sus doce apóstoles, asistidos por el grupo recién reclutado de 117 evangelistas y por otras numerosas personas interesadas. Durante esta gira visitaron Gadara, Tolemaida, Jafia, Dabarita, Meguido, Jezreel, Escitópolis, Tariquea, Hipos, Gamala, Betsaida-Julias, y otras muchas ciudades y pueblos» (LU 149:0.1).
En esta gira de predicación la organización cambió respecto de otras giras. Jesús viajó únicamente acompañado por Santiago y Juan Zebedeo, visitando los lugares de trabajo del resto de apóstoles. Jesús realizó numerosos viajes durante esos tres meses, llegando con frecuencia a visitar incluso dos ciudades en un solo día (LU 149:0.3). Los otros diez apóstoles, por su parte, se hicieron cada uno cargo de doce evangelistas, replicando la forma en que Jesús se había hecho cargo de los doce.
El listado de enclaves que nos ofrece El Libro de Urantia resulta un poco llamativo. En primer lugar, un buen número de las poblaciones mencionadas (Gadara, Tolemaida, Escitópolis, Hipos, Gamala y Betsaida-Julias) no se encontraban en Galilea. Las únicas poblaciones galileas que se mencionan son Jafia, Dabarita, Meguido, Jezreel y Tariquea, todas en el sur de Galilea y próximas o dentro del valle de Jezreel. Ninguna de ellas, presumiblemente, con la categoría de ciudades. Tariquea, de hecho, es calificada en El Libro de Urantia como «pueblecito» (LU 139:8.2). Sin embargo, las poblaciones no galileas sí que son importantes ciudades. Gadara, Hipos y Escitópolis son importantes núcleos urbanos dentro del territorio de la Decápolis. Betsaida-Julias y Gamala, por su parte, estaban situadas en territorio de la Gaulanítide, la tetrarquía bajo dominio de Herodes Filipo. A su vez, Tolemaida (actual Acre, Wikipedia) se encontraba en Fenicia, en la costa. Casi podría decirse que ésta fue un gira por Galilea y territorios colindantes.
El orden en que las poblaciones se ofrecen en la lista parece seguir cierto itinerario si no fuera por Gadara, que tendría más sentido colocarla entre Escitópolis y Tariquea. Si la enumeráramos ahí podríamos imaginar este camino por parte de Jesús, Santiago y Juan:
También conviene considerar que se ofrece un listado de once poblaciones, y que posiblemente esto representaba la lista de poblaciones, quitando Betsaida-Julias (que está casi al lado de Cafarnaúm), donde cada grupo de predicación, formado por un apóstol más doce evangelistas, estableció su centro de operaciones. Sabemos que hubo 117 evangelistas (LU 149:0.1), lo cual significa que hubo 9 grupos formados por un apóstol más doce evangelistas, y quedó un grupo de un apóstol con 9 evangelistas (9 * 12 + 9 = 117). También sabemos que en Gamala estuvo el grupo del apóstol Felipe (LU 149:6.1). No es descabellado pensar que cada una de las poblaciones (excepto Betsaida-Julias) fuera en realidad uno de los enclaves desde el cual los apóstoles lanzaron luego una misión predicadora por los alrededores, enviando a parejas de evangelistas a los pueblos y aldeas cercanas, y operando de un modo muy similar a como Jesús había hecho con los doce apóstoles en sus giras de predicación anteriores.
Después de pasar unos días de descanso en Betsaida, Jesús, los doce apóstoles y un grupo de 75 evangelistas que habían permanecido como tales después de la gira anterior, mantuvieron una conferencia de tres días, desde el 16 al 18 de enero con Abner y los apóstoles de Juan (LU 150:0.1).
El 18 de enero de 29 comenzó la tercera gira de predicación por Galilea. La novedad en esta gira es que todos los grupos trabajaron de forma conjunta: Jesús, los veinticuatro apóstoles, y los 75 evangelistas (LU 150:0.3). Se formaron 15 grupos de 5 evangelistas cada grupo (15 * 5 = 75). Estos grupos tuvieron el apoyo de Abner y sus once asociados. Jesús viajó también para apoyar a estos grupos saliendo con los doce apóstoles y recorriendo la región. «Visitaron Magdala, Tiberíades, Nazaret y todas las principales ciudades y pueblos del centro y sur de Galilea, todos los lugares visitados anteriormente y muchos más.» (LU 150:0.4).
Otro hecho notable y diferente de esta gira es que Jesús escogió a un grupo de diez mujeres evangelistas para trabajar codo con codo con los hombres en estas misiones predicadoras. En esta gira fueron diez pero después Jesús añadió a dos mujeres más. Estas mujeres acompañaron a Jesús y los doce, viajando en la retaguardia, y haciendo después un trabajo invaluable en muchas aldeas y pueblos. Era realmente sorprendente en esta época que un maestro religioso permitiera a las mujeres realizar estas tareas predicadoras (LU 150:1.3).
No sabemos el día de partida, pero desde Betsaida Jesús, los doce, y las diez mujeres partieron a Magdala, en las cercanías. Allí Jesús tenía a su hermano Judá viviendo, y de hecho una de las diez mujeres era Raquel, la cuñada de Judá (LU 150:1.1). Allí fue también donde las mujeres realizaron su primera labor con gran éxito (LU 150:2.2). En esta labor una mujer extraordinaria, María Magdalena, fue convertida al evangelio, y cuatro semanas más tarde, en Jotapata (que debemos entender que fue otra de las poblaciones de la gira), fue admitida junto a Rebeca como parte del grupo de doce mujeres evangelistas (LU 150:2.3).
De Magdala continuaron por la costa occidental del mar de Galilea hasta Tiberíades, donde pasaron un sábado (LU 150:3.1). Al día siguiente domingo Jesús envió a sus doce apóstoles de dos en dos (Andrés y Pedro, Santiago y Juan Zebedeo, Felipe y Natanael, Tomás y Mateo, Santiago y Judas Alfeo, Simón Celotes y Judas Iscariote) por la región. Él permaneció con las diez mujeres y con los doce apóstoles de Juan, que se les habían sumado en Tiberíades. Desde allí, en los días siguientes, Jesús fue recorriendo la región en esta compañía (LU 150:4.1).
Sobre el itinerario de Jesús, éste nos es desconocido, pero sabemos que estuvo primero en Jotapata, como ya hemos descrito, pues se nos dice que allí es donde el grupo de mujeres pasó de diez a doce (LU 150:2.3). Luego estuvo en Sunem (una ciudad al sur de Nazaret, en el valle de Jezreel). Allí ahora se nos menciona a doce mujeres (LU 150:5.1). Allí es donde un grupo de dos evangelistas estaban a cargo de un tal Jacobo (en el original inglés Jacob). Este personaje resulta un tanto extraño pues se nos ofrece su nombre como si ya lo conociéramos pero no aparece ningún Jacobo como parte de los evangelistas o de los apóstoles de Juan en ninguna parte. ¿Se refiere quizá El Libro de Urantia a Santiago Alfeo? No es posible porque se nos dice que sus apóstoles habían sido enviados de dos en dos, y que los apóstoles de Juan habían regresado a Hebrón. Este Jacobo, por tanto, debió de ser un destacado miembro de los evangelistas[46].
La gira finalizó el viernes 4 de marzo de 29, en Nazaret, donde Jesús había pedido mediante mensajeros que confluyeran todos los grupos dispersos de evangelistas y de apóstoles (LU 150:6.3). Al día siguiente sábado Jesús dirigió la palabra en la sinagoga de Nazaret y sucedió un tumulto contra él muy extraño, donde unos pendencieros estuvieron a punto de matarle si no fuera porque Jesús lo evitó. Y con este suceso inquietante finalizó esta gira, regresando Jesús y sus seguidores a Cafarnaúm.
Llegaron a Cafarnaúm el 10 de marzo de 29. El 13 de marzo, domingo, Jesús inició un nuevo tipo de predicación con la gente que venía a verle: utilizó parábolas a partir de ese momento para enseñar. El domingo 20 de marzo, cuando las multitudes que se congregaban en Cafarnaúm para escucharle empezaron a crecer en demasía, Jesús decidió viajar por la tarde con los doce en dirección a Queresa (que en la traducción al español aparece como Jeresa). Viajaron en barca desde Betsaida y en medio de la travesía les sorprendió una tormenta que los doce creyeron que Jesús apaciguó gracias a sus poderes sobrenaturales (LU 151:5.5). Volvieron a Cafarnaúm el martes 22 de marzo por la mañana porque en Queresa ocurrió otro supuesto milagro con un hombre que padecía lo que hoy se conoce como trastorno bipolar con rasgos psicóticos[47]. Sin embargo, en Cafarnáum tampoco pudo Jesús obtener descanso pues ocurrieron varios hechos que sus compatriotas no dudaron en calificar de milagrosos. El domingo 27 de marzo volvió a intentar alejarse en barca de la multitud navegando a Magadán[48], un parque o zona de recreo al sur de Betsaida-Julias (LU 152:2.1). El gentío, a pesar de eso, localizó de nuevo al Maestro y volvió a llegar en masa a este lugar de esparcimiento de la costa oriental del lago. El miércoles 30 de marzo aquella multitud asistió al primer prodigio real efectuado por Jesús durante su carrera terrenal (LU 152:2.10): dar de comer a cinco mil personas sin casi comida disponible. Los sucesos sobrenaturales anteriores que habían tenido lugar hasta ese momento no habían sido efectuados directamente por Jesús sino por diversas agencias celestiales ubicadas en ese momento en la Tierra, y en muchos casos al margen de la voluntad del Maestro.
El portentoso milagro de la alimentación tuvo un efecto turbulento en el gentío. Quisieron proclamarlo rey allí mismo pero Jesús deshizo todas aquellas expectativas de la muchedumbre, destrozando las ilusiones de los apóstoles. En vista de esta situación, envió a los doce en barca de vuelta a Betsaida, mientras él se retiraba con el joven Juan Marcos y marchaba hasta Betsaida, pero a pie (LU 152:5.1). Allí Jesús decidió retirarse por unos días a la región de Genesaret, adonde se dirigieron usando la barca. Genesaret era una población que se encontraba inmediatamente a pocos kilómetros más allá de Betsaida en la costa occidental del mar de Galilea, antes de llegar a Magdala. Frente a esta población se encontraba una zona llana, la única antes de las grandes escarpaduras que suelen bordear ese lado del lago.
«El domingo 3 de abril [del año 29], Jesús partió de Betsaida para dirigirse a Jerusalén, acompañado únicamente por los doce apóstoles. Para evitar las multitudes y atraer el mínimo de atención posible, viajaron por el camino de Gerasa y Filadelfia. Les prohibió que hicieran cualquier tipo de enseñanza pública durante este viaje; tampoco les permitió que enseñaran o predicaran mientras estuvieran en Jerusalén. Llegaron a Betania, cerca de Jerusalén, el miércoles 6 de abril al anochecer. Aquella fue la única noche que se detuvieron en la casa de Lázaro, Marta y María, pues al día siguiente se separaron. Jesús se hospedó con Juan en la casa de un creyente llamado Simón, cerca de la casa de Lázaro en Betania. Judas Iscariote y Simón Celotes se quedaron con unos amigos en Jerusalén, mientras que el resto de los apóstoles residió, de dos en dos, en diferentes hogares.» (LU 152:7.1)
«El domingo 24 de abril, Jesús y los apóstoles salieron de Jerusalén hacia Betsaida, pasando por las ciudades costeras de Jope, Cesarea y Tolemaida. Desde allí fueron por el interior a Ramá y Corazín, llegando a Betsaida el viernes 29 de abril.» (LU 152:7.3)
Como puede verse, esta nueva visita de Jesús a Jerusalén (donde sólo entró una vez en la ciudad) evidencia que por esa época los sentimientos hacia Jesús estaban cambiando. La disolución de la multitud después del milagro de la alimentación fue el detonante de una drástica reducción de los creyentes en Jesús, muchos de los cuales sólo buscaban a un caudillo portentoso que resolviera sus problemas materiales. Esto explica que el itinerario de ida y vuelta a Jerusalén fuera tan largo y alejado de las rutas habituales. Jesús sabía que empezaba a ser necesario evitar los caminos comunes, donde su grupo podía correr serios peligros de cara a las autoridades judías (LU 152:6.5).
El sábado 30 de abril del año 29 Jesús dirigió la enseñanza en la sinagoga de Cafarnaúm ante un auditorio expectante formado por muchos seguidores y por una representación del sanedrín de Jerusalén (LU 153:1.1). Durante esta reunión, las palabras de Jesús causaron tanto revuelo que el sentimiento contra él llegó a su cúspide y muchos antiguos creyentes desertaron (LU 153:5.1). El viernes 6 de mayo los dirigentes de la sinagoga de Cafarnaúm, excepto Jairo, cerraron oficialmente las puertas a Jesús y sus seguidores (LU 154:1.2). Esa semana los miembros del sanedrín trataron de involucrar a Herodes Antipas en el arresto de Jesús, pero no lo lograron (LU 154:0.1). El domingo 8 de mayo el sanedrín aprobó un decreto que cerraba las puertas de las sinagogas de toda Palestina a Jesús y los suyos (LU 154:2.1). El 16 de mayo los sanedristas lo volvieron a intentar con Herodes Antipas en una nueva reunión en Tiberíades. No lograron su autorización para arrestarlo, pero en vista de su insistencia, el 18 de mayo les otorgó permiso, si Poncio Pilato lo admitía así, para que fuera apresado y trasladado ante el sanedrín de Jerusalén (LU 154:3.1). Los mensajeros corrieron raudos y el 21 de mayo por la noche llegó el acuerdo para el apresamiento de Jesús (LU 154:3.2). La noticia llegó a Betsaida para avisar de la situación el domingo 22 de mayo. Jesús, acompañado solo de sus doce apóstoles y de un grupo selecto de doce evangelistas, «huyó ante la llegada de sus captores, tomando los remos de una barca grande y bogando hacia la costa oriental del mar de Galilea» (LU 154:7.1).
Llegaron a Queresa (la traducción en español la llama Jeresa). El domingo se alojaron con sus tiendas en un parque al sur de Betsaida-Julias. Allí planearon su viaje a Fenicia, pasando por Batanea y el norte de Galilea (LU 155:0.1). «Permanecieron algún tiempo en los dominios de Felipe, yendo de Jeresa [ = Queresa] a Cesarea de Filipo, y desde allí se dirigieron hacia la costa de Fenicia.» (LU 154:7.3).
«El lunes 23 de mayo por la mañana, Jesús ordenó a Pedro que fuera a Corazín con los doce evangelistas, mientras que él partía con los once hacia Cesarea de Filipo, dirigiéndose por la ruta del Jordán hasta la carretera de Damasco a Cafarnaúm; desde allí fueron por el nordeste hasta la unión con la carretera de Cesarea de Filipo, continuando luego hasta esta ciudad, donde se detuvieron y enseñaron durante dos semanas. Llegaron en el transcurso de la tarde del martes 24 de mayo.» (LU 155:2.1) Pedro y los evangelistas no tuvieron ningún éxito en Corazín, y partieron de allí el martes 7 de junio, reuniéndose con Jesús y los apóstoles en Cesarea de Filipo el martes 7 de junio de 29 (LU 155:2.3).
El jueves 9 de junio, tras dos semanas en Cesarea de Filipo, «emprendieron su viaje hacia la costa de Fenicia. Rodearon la región pantanosa, pasando por Luz, hasta el empalme con el camino de Magdala hacia el Monte Líbano, y desde allí hasta el cruce con la carretera que conducía a Sidón, donde llegaron el viernes por la tarde.» (LU 155:4.1) Este viaje realizado en dos días indica que hicieron el camino a buena marcha, pues se trata de un terreno bastante abrupto. En las cercanías de Sidón se alojaron en casa de Karuska, una mujer rica que era creyente en Jesús. Pasaron casi dos semanas y media en Sidón (LU 156:0.1-2). Allí Jesús se alojó en casa de dos mujeres, Justa y su madre Berenice, una casa situada al norte de la ciudad.
«El martes 28 de junio, el Maestro y sus compañeros salieron de Sidón y subieron por la costa hasta Porfireón y Heldua». Conviene anotar que durante todo el viaje de Jesús por Fenicia sus enseñanzas tuvieron una muy buena acogida, mucho mayor que la que tuvo nunca en su propia tierra. «Los apóstoles predicaron en Porfireón y los evangelistas enseñaron en Heldua. Mientras los veinticuatro se ocupaban así de su trabajo, Jesús los dejó durante un período de tres o cuatro días para hacer una visita a la ciudad costera de Beirut, donde estuvo charlando con un sirio llamado Malac, que era creyente y había estado en Betsaida el año anterior.» (LU 156:3.1)
«El miércoles 6 de julio, todos regresaron a Sidón y permanecieron en la casa de Justa hasta el domingo por la mañana; entonces partieron hacia Tiro, dirigiéndose por la costa hacia el sur, por el camino de Sarepta, y llegaron a Tiro el lunes 11 de julio.» (LU 156:3.2) Desde el 11 hasta el 24 de julio enseñaron en Tiro. Durante ese tiempo Jesús se alojó en casa de un judío llamado José, que vivía a unos 5 km al sur de Tiro (LU 156:4.1).
El sábado 23 de julio Jesús envió a los doce evangelistas para que ellos volvieran a Galilea por una ruta diferente a la suya. Ya nunca volverían a trabajar juntos los dos grupos de doce discípulos (LU 156:5.23). Por su parte, Jesús y los doce apóstoles, extremando las precauciones, emprendieron la marcha el domingo 24 de julio al mediodía, saliendo de la casa de José y bajando por la costa hasta Tolemaida, donde se detuvieron y predicaron allí el día 25. «El martes 26 salieron de Tolemaida y se dirigieron tierra adentro hacia el este, por el camino de Tiberiades, hasta cerca de Jotapata. El miércoles se detuvieron en Jotapata y el jueves 28 salieron de allí y se encaminaron hacia el norte por la ruta de Nazaret al Monte Líbano hasta llegar al pueblo de Zabulón, pasando por Ramá. El viernes mantuvieron reuniones en Ramá y se quedaron hasta el sábado. El domingo día 31 llegaron a Zabulón, celebraron una reunión aquella noche y partieron a la mañana siguiente» (LU 156:6.2).
«Cuando salieron de Zabulón, viajaron hasta el cruce con la carretera de Magdala a Sidón, cerca de Giscala, y desde allí se dirigieron a Genesaret por la costa occidental del lago de Galilea, al sur de Cafarnaúm, donde habían acordado reunirse con David Zebedeo» (LU 156:6.3). De allí fueron en barca esa misma noche hasta Queresa y luego al parque de Magadán, donde solían montar su campamento de tiendas al sur de Betsaida-Julias.
El martes 9 de agosto de 29, temprano por la mañana, Jesús y los doce partieron por segunda vez en dirección a Cesarea de Filipo desde Magadán (LU 157:3.1). Pasaron al sur de las Aguas de Merom [26:1], llegando a Cesarea por la noche y alojándose en la casa de un tal Celsus, un personaje desconocido del que El Libro de Urantia no da ningún otro dato en parte alguna[49] (LU 157:3.7).
El viernes 12 de agosto Jesús pidió a los apóstoles que se preparasen para ascender al monte Hermón (LU 157:7.5). Llegaron allí por la tarde, siguiendo los pasos del mismo camino que usó con Tiglat cuando Jesús se retiró durante varias semanas (LU 158:0.1). El lunes 15 de agosto Jesús ascendió el último tramo, a mitad de camino de la cima, acompañado únicamente por Pedro y los dos hermanos Zebedeo (LU 158:1.1). Por la noche los tres apóstoles asistieron a una visión de dos seres celestiales comunicándose con Jesús. Luego, descendieron, y los tres amigos de Jesús estaban anonadados por lo que acababan de presenciar. Al regresar había un poco de revuelo en el campamento de los apóstoles porque un hombre había acudido buscando curación para su hijo. Allí, a la vista de muchas personas que habían seguido al Maestro, Jesús realizó otro prodigio real al sanar al muchacho (LU 158:4.1-8). Luego regresaron hacia Cesarea de Filipo. El miércoles 17 de agosto salieron de Cesarea de Filipo. «A medida que viajaban hacia el sur, un poco más allá de las Aguas de Merom llegaron a la carretera de Damasco, y como deseaban evitar a los escribas y a otras personas que Jesús sabía que pronto vendrían caminando detrás de ellos, ordenó continuar hasta Cafarnaúm por la carretera de Damasco que atraviesa Galilea. Hizo esto porque sabía que aquellos que lo seguían continuarían por la carretera al este del Jordán, pues suponían que Jesús y los apóstoles tendrían miedo de cruzar por el territorio de Herodes Antipas[50].» (LU 158:7.1)
Llegaron a Cafarnaúm al anochecer, y cenaron en casa de Pedro en secreto. Luego viajaron en barca al otro lado del lago en dirección a Magadán (LU 158:8.1-2).
Lo cierto es que esta fue la tercera vez que Jesús y los doce recorrieron la región de la Decápolis. La primera vez fue durante un largo periplo en el que recorrieron el valle del Jordán, Jerusalén, el sur de Judea, Samaria y parte de la Decápolis. La segunda vez fue durante la segunda gira de predicación pública por Galilea. Sin embargo esta fue la primera gira sistemática en la que predicaron en la Decápolis[35:3].
La gira comenzó el jueves 18 de agosto de 29 y duró cuatro semanas hasta el viernes 16 de septiembre. Cada uno de los doce apóstoles se asoció con uno de los doce evangelistas, y cada pareja dirigió a un pequeño grupo de otros evangelistas, repartiéndose entre ellos las localidades a visitar. En el transcurso de ese mes, los doce grupos trabajaron en Gerasa, Gamala, Hipos, Zafón, Gadara, Abila, Edrei, Filadelfia, Hesbón, Dium, Escitópolis y otras muchas ciudades (LU 159:0.2). Jesús fue haciendo viajes para visitar a todos y cada uno de los grupos y permanecer con ellos algunos días para luego regresar a Magadán o acudir a otro lugar. Sabemos que Juan Zebedeo realizó una labor de predicación en Gamala que le llevó incluso hasta Astarot, una población muy oriental en la región de Batanea (LU 159:2.1). En Edrei es donde trabajó Tomás (LU 159:3.1). En Abila es donde trabajó Natanael (LU 159:4.4). En Filadelfia estuvo trabajando Santiago Zebedeo (LU 159:5.1).
El viernes 16, como se había convenido, todos los grupos regresaron a Magadán, donde allí les esperaba Jesús y el resto de seguidores (LU 160:0.1).
A pesar de la orden de apresamiento del sanedrín Jesús sorprendió a todos con la decisión de que visitaría Jerusalén con motivo de la fiesta de los tabernáculos, acompañado únicamente de los doce (LU 161:0.1). Partieron el domingo 25 de septiembre de 29. El viaje al final lo realizó únicamente con diez apóstoles y sin Natanael y Tomás, que se quedaron rezagados para continuar enseñando a Rodán, un filósofo alejandrino. Fueron por la costa oriental del lago y luego entraron en Samaria a través de Escitópolis (LU 162:0.1). Buscaron alojamiento en una aldea a los pies del monte Gilboa (quizá una llamada Rehov o Tel Rehov) pero les echaron de allí a pedradas y tuvieron que continuar camino hacia un «pueblecito situado cerca del vado del Jordán» (LU 162:0.2). Probablemente esta población era Salem o Salim (mencionada en Jn 3:23), situada cerca de Ainón, Aenon o Enon, un lugar de manantiales de agua y de un conocido vado del río, lugar donde precisamente Juan bautizó cuando llegó a las cercanías de Pella.
Jesús y los diez se detuvieron para pasar la noche en el pueblo cercano al vado del Jordán. Al día siguiente atravesaron el río y continuaron su camino hacia Jerusalén por la carretera al este del Jordán, llegando a Betania al final de la tarde del miércoles 28 de septiembre. Tomás y Natanael llegaron el viernes 30 (LU 162:0.3).
Jesús y los doce solo entraron unas pocas veces en Jerusalén, y permanecieron en las cercanías durante cuatro semanas y media, es decir, todo el mes de octubre. Jesús viajó a Belén, donde se encontró con Abner y los apóstoles de Juan, y pasó allí una buena parte de ese tiempo (LU 162:0.4).
«A finales de octubre, Jesús y los doce se alejaron de las proximidades inmediatas de Jerusalén. El domingo 30 de octubre, Jesús y sus asociados dejaron la ciudad de Efraín, donde el Maestro había descansado aislado durante unos días; tomaron la carretera al oeste del Jordán y se dirigieron directamente al Parque de Magadán, donde llegaron al final de la tarde del miércoles 2 de noviembre.» (LU 162:9.6)
La siguiente gira de predicación la realizó un grupo de setenta discípulos que Jesús organizó en Magadán. Este grupo contó con Abner como jefe destacado, diez apóstoles de Juan, cincuenta y un evangelistas veteranos y ocho discípulos más (LU 163:1.1). Después de un período de preparación fueron ordenados como mensajeros del evangelio el sábado 19 de noviembre de 29 en Magadán. Al día siguiente Jesús los envió en parejas por Galilea, Samaria y Judea, durante seis semanas, y se reunieron de nuevo con Jesús y los doce el viernes 30 de diciembre en las proximidades de Pella en Perea (LU 163:1.6).
Una vez este grupo fue enviado de gira de predicación, la primera en la que Jesús ya no participó activamente, él y los doce movieron su campamento a las proximidades de Pella, en el mismo lugar donde Juan bautizara en el pasado. Partieron el martes 6 de diciembre de Magadán y llegaron al anochecer a este lugar cercano a Pella (LU 163:5.1). Jesús permaneció en Pella todo ese tiempo, exceptuando alguna salida junto a Pedro y los Zebedeo por las colinas cercanas (LU 163:6.1).
Una vez regresó el grupo de setenta mensajeros del evangelio, Jesús decidió emprender una gira por Perea. Pero antes realizó un último acto en Jerusalén. El Libro de Urantia no nos precisa los días pero nos indica que Jesús realizó un viaje desde Pella a Jerusalén para asistir a la fiesta de la consagración, una fiesta que suele recaer hacia el mes de diciembre. En este viaje sólo fue acompañado de Natanael y Tomás. No dijo nada a nadie, ni siquiera a sus acompañantes, de cuál era la intención de su destino pues sabía que el temor se apoderaría de sus seguidores (LU 164:0.1). El sanedrín aún estaba intentando capturarle y su estancia en la Gaulanítide, Decápolis y Perea no era casualidad. En esos territorios los tetrarcas no habían dado autorización al sanedrín para apresarle.
En el camino de ida y vuelta pasaron por Jericó, y Jesús se alojó esos días con los dos apóstoles en el monte de los Olivos, seguramente en el parque privado de Getsemaní (LU 164:2.3), haciendo alguna visita a sus amigos de Betania. En esta estancia en Jerusalén Jesús realizó un sábado uno de sus prodigios más notables y reales al devolver la vista a un ciego, hecho que provocó una definitiva y completa ruptura entre él y los dirigentes sanedritas (LU 164:3.1). Aquel fue un último intento de Jesús de hacer recapacitar a estos líderes prejuiciosos, pero ellos se negaron incluso a interrogarle porque le temían y porque una buena parte del sanedrín estaba empezando a volverse simpatizante de Jesús (LU 164:4.2).
Después de regresar Jesús con sus dos apóstoles a Pella se puso en marcha la primera gira de predicación por Perea, que fue la segunda gira para el grupo de setenta evangelistas. Abner fue el encargado de organizarla. Esta gira se inició el martes 3 de enero del año 30. En ella los setenta mensajeros del evangelio fueron enviados a «las ciudades y poblaciones siguientes, así como en unos cincuenta pueblos adicionales: Zafón, Gadara, Macad, Arbela, Ramat, Edrei, Bosora, Caspin, Mispé, Gerasa, Ragaba, Sucot, Amatus, Adam, Penuel, Capitolias, Dion, Hatita, Gada, Filadelfia, Jogbeha, Galaad, Bet-Nimra, Tiro, Eleale, Livias, Hesbón, Callirhue, Bet-Peor, Sitim, Sibma, Medeba, Bet-Meón, Areópolis y Aroer» (LU 165:0.1).
El grupo de doce mujeres evangelistas, que se había agrandado con un grupo extra de cincuenta mujeres «cuidadoras de enfermos», también participó en esta gira (LU 165:0.2). Durante todo este tiempo Jesús permaneció en Pella y del 11 al 20 de febrero realizó junto a los doce una gira por las ciudades y pueblos donde trabajaban los setenta y las mujeres (LU 166:0.1). [Vamos a decir a partir de aquí «los doce» pero en realidad Jesús fue acompañado sólo de diez de los apóstoles; dos de ellos se fueron turnando para atender el campamento de Pella (LU 167:0.1)]. El sábado 18 de febrero Jesús estuvo en Ragaba, que es una población a poca distancia al este de Zafón y Amatus, dos localidades junto a la carretera principal por las que Jesús y los doce tuvieron sin duda que pasar antes de alcanzar Ragaba, todas ellas mencionadas como lugares de predicación de los setenta (LU 166:1.1). El domingo 19 de febrero Jesús estuvo con los doce en Amatus. Cerca de esta ciudad Jesús realizó el único milagro de toda esta gira curando a diez leprosos (LU 166:2.1). Días más tarde, no sabemos exactamente cuándo, Jesús estuvo en Gerasa (LU 166:3.1). De Gerasa parece que Jesús y los doce viajaron al sur a Filadelfia (LU 166:5.1), llegando allí el miércoles 22 de febrero (LU 167:0.3). Permanecieron allí hasta el domingo 26, y su plan era regresar a Pella el lunes pero entonces llegó la noticia del fallecimiento de Lázaro (LU 167:4.1). Sin embargo, Jesús rehusó acudir de inmediato a Betania. Partieron el miércoles 1 de marzo, haciendo noche en Jericó. Llegaron a Betania el jueves 2 de marzo y Jesús obró el supremo prodigio de volver a Lázaro a la vida, la única vez en toda la historia humana en que algo así ha sucedido (LU 168:1.9; LU 168:2.8). Este acontecimiento conmocionó a toda la zona y en particular al sanedrín de Jerusalén (LU 168:3.5). Jesús permaneció el viernes y sábado siguientes en Betfagé, y el domingo 5 de marzo Jesús y los doce partieron de Betania, emprendiendo el regreso al campamento de Pella, seguramente pasando por Jericó y ascendiendo al norte por la carretera oriental del Jordán (LU 168:3.7). «Jesús y los diez apóstoles llegaron al campamento de Pella el lunes 6 de marzo al caer la tarde. Ésta fue la última semana que Jesús pasó allí, y estuvo muy activo enseñando a la muchedumbre e instruyendo a los apóstoles.» (LU 169:0.1) «El sábado 11 de marzo por la tarde, Jesús predicó su último sermón en Pella» (LU 170:0.1). Esto marcó el final de la gira por Perea.
Respecto a la lista de las poblaciones que se ofrecen en El Libro de Urantia para esta gira, esta es la descripción de sus posibles ubicaciones[51]:
El domingo 12 de marzo Jesús «anunció que partiría a Jerusalén con los doce para asistir a la Pascua en Jerusalén, visitando de camino numerosas ciudades del sur de Perea.» (LU 171:0.1).
«El lunes 13 de marzo por la mañana, Jesús y sus doce apóstoles se despidieron definitivamente del campamento de Pella, y partieron hacia el sur en su gira por las ciudades de la Perea meridional, donde los asociados de Abner estaban trabajando. Pasaron más de dos semanas visitando a los setenta, y luego fueron directamente a Jerusalén para la Pascua.» (LU 171:1.1)
Cuando llegaron al vado del Jordán (Betania en el Jordán o Betábara) la mitad de los que seguían al grupo de Jesús y los doce se separaron y subieron hacia Jerusalén mientras que Jesús continuó hacia Hesbón (LU 171:1.2), donde se encontraron con Abner. «Durante más de dos semanas, Jesús y los doce, seguidos por una multitud de varios cientos de discípulos, viajaron por el sur de Perea, visitando todas las ciudades donde trabajaban los setenta.» (LU 171:3.1)
«El miércoles 29 de marzo al anochecer, Jesús y sus seguidores acamparon en Livias, camino de Jerusalén, después de haber completado su gira por las ciudades del sur de Perea.» (LU 171:4.1) Livias ya hemos visto antes que era una población a corta distancia al este de Betábara. De allí cruzaron el vado y se dirigieron a Jericó (LU 171:4.8) donde llegaron el jueves 30 de marzo al atardecer (LU 171:5.1). Al día siguiente 31 se dirigieron por «la ruta de los ladrones» hacia Betania, camino de Jerusalén (LU 171:6.4). Este fue el último viaje que Jesús hizo en la Tierra (LU 171:8.15). Jesús y los doce «llegaron a Betania poco después de las cuatro de la tarde del viernes 31 de marzo del año 30» (LU 172:0.1).
El sábado 1 de abril Jesús lo pasó en Betania (LU 172:1.2); hizo del mismo modo el domingo (LU 172:2.1) pero a mediodía entró con los doce en Jerusalén (LU 172:3.1). El lunes Jesús entró en Jerusalén y pernoctó en Betania (LU 172:5.1; LU 173:0.1; LU 174:0.1). El martes acudió a Jerusalén pero hizo noche en el huerto privado de Getsemaní (que sólo era conocido de Jesús, los doce y algunos pocos seguidores, LU 174:0.3). El miércoles 5 de abril, como era su costumbre, se tomaron un día de descanso. Jesús estuvo todo el día a solas por las colinas cercanas con la única compañía de Juan Marcos, un joven de una familia que era seguidora de Jesús (LU 177:0.4). El jueves 6 de abril de ese año 30, el último día de la vida de Jesús, la pasó en Getsemaní con un grupo reducido de sus seguidores. Después de dar indicaciones a sus apóstoles para que prepararan un aposento para celebrar ese día la Pascua (aunque era el día antes de cuando debía celebrarse) el Maestro condujo a los doce por el sendero que llevaba a la carretera de Betania, y desde allí hasta Jerusalén. «Este fue el último desplazamiento que hizo con los doce.» (LU 178:2.12)
Después de la cena en Jerusalén regresaron a Getsemaní (LU 181:2.31; LU 182:0.1). Allí Jesús los condujo a un lugar un poco más elevado en el Olivete, donde rezó con ellos (LU 182:1.2). Luego regresaron al campamento y se fueron a dormir (LU 182:2.1), expecto Jesús que se llevó a tres apóstoles a orar en una hondonada cercana (LU 182:3.1). Más tarde regresaron con los demás, y comprendiendo el peligro que se cernía sobre él, Jesús descendió al lagar esperando la llegada del destacamento romano, que le apresó (LU 183:0.5). Primero le llevaron al palacio de Anás, que estaba situado cerca en el propio monte de los Olivos (LU 183:5.1; LU 184:0.3). De allí Jesús fue llevado ante Caifás y un grupo de sanedritas reunidos en el palacio de Caifás en Jerusalén (LU 184:3.2). Tras sufrir allí un juicio completamente injusto fue trasladado al pretorio ante Pilatos a las seis de la mañana del nuevo día, viernes 7 de abril (LU 184:5.11). El pretorio era un edificio adosado a la fortaleza Antonia, donde Pilato tenía su residencia cuando se encontraba en Jerusalén (LU 185:0.2). Pilatos en un primer momento quiso liberar a Jesús pero luego, para quitarse de encima el problema, envía a Jesús ante Herodes Antipas, cuya residencia estaba en el antiguo palacio macabeo de Herodes el Grande (LU 185:4.1). Herodes Antipas le quitó su manto habitual y le colocó uno viejo pero de color púrpura[52] (un color solo reservado a la realeza) con el fin de burlarse de él (LU 185:4.3). Luego Herodes lo mandó de nuevo a Pilatos, que ante las presiones de los sanedritas decidió ejecutarlo (LU 185:8.2). Jesús ya había sido azotado en el interior del pretorio por Pilatos durante su interrogatorio, de modo que cuando se dio orden de ejecutarle le llevaron adentro de nuevo pero ya no le volvieron a azotar, sino que le quitaron el manto púrpura, le pusieron el suyo propio, y se burlaron un rato de él (LU 186:4.1). Fue conducido con otros dos presos hasta el Gólgota. Los presos únicamente portaban el travesaño horizontal, los verticales eran transportados aparte, contrariamente a como se suele representar a Jesús (LU 187:1.1). Se solía usar una ruta larga para ir al Gólgota pero en este caso se usó la corta dirigiéndose a la puerta de Damasco, al norte de la ciudad (LU 187:1.4). El Gólgota era un peñasco situado en la carretera norte. Más allá es donde solían tener sus villas los ricos de Jerusalén, y al otro lado de la carretera, sus tumbas. Hacia las tres de la tarde de ese fatídico 7 de abril Jesús expiró su último aliento (LU 187:5.5).
El cuerpo de Jesús fue entregado por Pilato a José de Arimatea y Nicodemo, quienes lo enterraron en un nuevo sepulcro familiar propiedad de José, situado a corta distancia al norte del Gólgota, al otro lado de la carretera que conducía a Samaria (LU 188:1.2).
Las apariciones de Jesús no pueden considerarse viajes en el sentido propio, pues Jesús no estaba restringido por las leyes materiales para desplazarse. Al menos podemos indicar las ubicaciones de estas apariciones:
Con esto concluimos este largo recorrido por todos los lugares y trayectos que hizo Jesús durante su vida, que fueron numerosos y llenos de notables acontecimientos.
Es digno de destacar que si un viajero deseara hoy, en pleno siglo XXI, emular a Jesús y realizar los mismos periplos que él acometió, tendría serias dificultades para hacerlo. El viaje por el Mediterráneo quizá no representaría una gran dificultad, pero no así el resto de viajes. Cuando se escriben estas líneas (abril de 2026) un conflicto bélico azota todo el Oriente Medio. El viaje que Jesús hizo por Palestina sería imposible de reproducir. La franja de Gaza, por donde pasó Jesús, es hoy una zona de terrible conflicto; Israel se encuentra atacada; el Líbano, la Fenicia en la que Jesús realizó una gira, está asolada por las bombas. El viaje larguísimo de Jesús desde Damasco hasta la orilla del Golfo Pérsico sería imposible de acometer pues todo Irán y esa zona se encuentra hoy en guerra. Por último, el viaje al Caspio, en el que atravesó países actuales como Siria, Irak e Irán, representaría un peligro inimaginable.
¡Qué notable cura de humildad constatar estos hechos! Es algo que da qué pensar: ¿el mundo actual de nuestra era, dos mil años despúes de la venida de Jesús, es un lugar mejor para los viajes y la diseminación cultural, o en realidad hemos ido hacia atrás a lo largo de estos siglos? Una interesante pregunta que dejo aquí para la reflexión.
Muchos historiadores ponen en tela de juicio la historia que cuenta Lucas (Lc 2:1-7) acerca del censo de Quirino y del viaje de José y María a Belén para empadronarse. Así, por ejemplo, Emil Schürer, Historia del pueblo judío en tiempos de Jesús, Tomo I, pp. 515-550, Ediciones Cristiandad, 1985. ↩︎
El tiempo que Jesús permaneció en Alejandría es clave para que las fechas de todo el viaje sean coherentes con los períodos en que el Mediterráneo es más navegable, que eran los meses de marzo a noviembre. De hecho, la administración romana fijó fechas entre las cuales la navegación se consideraba oficialmente abierta, para minimizar los naufragios, y para limitar las indemnizaciones de las aseguradoras (que ya existían en época romana). Véase De Roma a China, Jean-Noël Robert, Ed. Herder, p. 144.
Esto significa que si partieron de Cesarea en mayo de 23 debieron llegar a Roma hacia la mitad del período de navegación, quizá septiembre. Luego pasaron seis meses allí, como sabemos, lo cual les permitió pasar el invierno, volviendo a la mar hacia marzo de 24.
Otra razón de la larga estancia en Alejandría es que la familia de Jesús siempre consideró que había permanecido todo el tiempo de este viaje en esta ciudad, algo que Jesús nunca llegó a desmentir, y en cierta medida por que así fue, pues fue uno de los lugares donde estuvo alojado más días (LU 134:1.2). ↩︎
La Lasea (en inglés Lasaea o Lasaia, Wikipedia) que menciona El Libro de Urantia debe de ser una ciudad meridional de Creta cerca de los «Buenos Puertos» (Kaloi Limenes, Wikipedia) mencionados en «Hechos de los Apóstoles» (Hch 27:8). ↩︎
La Fénix (en inglés Phoenix o Phoinix) mencionada en El Libro de Urantia debe ser «Fénix de los Lampeos», una ciudad griega mencionada por Estrabón y por Lucas (Hch 27, Wikipedia). Estaba situada en la costa meridional de Creta, hacia el oeste de Lasea, como a unos 100 km, que es un viaje de mínimo 2-3 días subidos a lomos de un burro o un caballo. Como después se nos dice que estuvieron en unas montañas desde las cuales Jesús buscó el camino de regreso a Fénix con la ayuda de un joven llamado Fortunato, es muy posible que la montaña que ascendieron fuera el monte Leuka, llamada también Lefká Óri, Leuca Ori o Madares, «las montañas blancas» (Wikipedia). La cumbre más elevada, el pico Pachnes, tiene 2453 m. Esta zona, de una belleza extraordinaria, constituye hoy el «parque nacional de Samaria», una zona protegida desde 1969. Puesto que ascender incluso a las laderas más próximas del monte Leuka desde Fénix llevaría también varios días, es improbable que el camino de Lasea a Fénix lo realizaran por tierra. El Libro de Urantia nos dice que Jesús, Gonod y Ganid estuvieron «descansados» cuando reemprendieron su viaje (LU 130:6.6). Probablemente viajaron en barco desde Lasea o Buenos Puertos, dos localidades muy próximas entre sí, hasta Fénix. Desde allí hicieron una excursión a lomos de burros por las pendientes meridionales del monte Leuka y luego regresaron a Fénix, desde donde seguramente zarparon en dirección a Cirene. De este modo la estancia en Creta pudo haber sido de una semana aproximadamente y no más. ↩︎
En realidad el puerto donde desembarcaron se llamaba Apolonia (Wikipedia), la ciudad costera de Cirene, que se encontraba más al interior sobre una elevación. De Cirene a Cartago es una ruta de navegación muy larga que es improbable que hicieran del tirón. Probablemente hicieron escala en Leptis Magna (Wikipedia), la segunda ciudad en importancia de la costa africana después de Cartago, y hoy en día uno de los yacimientos arqueológicos más sobresalientes de todo el imperio romano. ↩︎
Originalmente Mesina se llamaba Zancle por los antiguos nativos sículos. Luego pasó a llamarse Mesana o Mesina (Wikipedia). ↩︎
La calzada de la vía Apia (Wikipedia) se dirigía a la costa desde Capua a Sinuessa (Wikipedia). De allí bordeaba cerca de la costa hasta Minturnae (Wikipedia), luego Tarracina, y después en una línea recta eterna, pasando cerca de los montes Lepinos y Albanos, seguía a Tres Tabernas (Wikipedia) y Ariccia (Wikipedia). En este último tramo se atravesaban los pantanos Pontinos, unas aguas estancadas que se intentaron salvar con la calzada pero con escaso éxito. El camino completo eran unos 200 km, un camino que, puesto que llevaban bestias de carga (LU 130:8.6), debió llevarles no menos de una semana. Es poco probable que Gonod, siendo un hombre rico, permitiera que hicieran semejante viaje a pie, y seguramente también los viajeros contaron con monturas, ya fueran burros, mulas o caballos, pero El Libro de Urantia nos detalla que al menos en su camino de vuelta ellos iban caminando (LU 133:0.2). Si se entretuvieron algo en cada parada que hicieron es probable que el viaje de Capua a Roma se les extendiera a dos semanas. ↩︎
Tiberio seguramente les recibió en la colina Palatina, en lo que se conoce como Domus Tiberiana, el palacete donde Tiberio tenía su residencia (Wikipedia). Este palacete estaba situado en la esquina noroccidental de la colina, cerca del templo de Castor y Pólux, elevado sobre imponentes pórticos en los que se apoyaba. Esta residencia de Tiberio es también mencionada por El Libro de Urantia (LU 132:0.2). ↩︎
Otras dos rutas que Jesús, Gonod y Ganid pudieron haber tomado para ir a Suiza pudieron ser éstas:
— Hacia el oeste (Helvecia - Ginebra / Avenches): desde Brescia hasta Mediolanum (Milán), luego hacia el noroeste hasta Augusta Praetoria (Aosta), para finalizar cruzando por el «Paso del Gran San Bernardo» (Summus Poeninus). Augusto había establecido allí un templo a Júpiter y una calzada pavimentada. Al descender, habrían entrado en el Valais y hubieran llegado al Lacus Lemanus (Lago Lemán / Ginebra).
— Hacia el este (Retai - Grisones / Lago de Constanza): desde Verona subiendo al norte por el valle del río Adigio hacia Tridentum (Trento), utilizando la vía Claudia Augusta. Esta ruta les habría llevado por el «Paso de Resia» hacia la actual región de los Grisones y eventualmente hasta el Lacus Brigantinus (Lago de Constanza).
La ventaja de estas otras dos rutas es que disponían de calzadas pavimentadas en mucho mejor estado. El problema es que ambas representaban un camino mucho más largo para alguien que ya estaba visitando los lagos norteños, y que además llevaba ya unos cuantos días de viaje, quizá varias semanas. ↩︎
Un trayecto probable pudo ser el siguiente, indicando los lugares donde hicieron noche: día 1 - Aricia; día 2 - Forum Appii; día 3 - tomando una barcaza para atravesar las Lagunas Pontinas de noche, tirados por mulas, para llegar a Terracina al amanecer; día 4 - Formiae; días 5-6 - cruzando el río Volturno, llegada a Capua; días 7-8 - Caudium; día 9 - Beneventum; días 10-11 - Aeclanum; días 11-12 - Venusia; días 14-17 - Silvium; días 18-21 - Tarento. El cálculo se ha hecho teniendo como referencia 16-18 millas romanas diarias a paso ligero (iter iustum). ↩︎
La Tróades (en inglés Troas) mencionada en El Libro de Urantia debe ser «Alejandría de Tróade» (en inglés «Alexandria Troas», Wikipedia). Sus ruinas están ubicadas en la costa noroccidental de Turquía, cerca de una población llamada hoy Dalyan, frente a la isla de Ténedos (en turco Bozcaada). Entre estas ruinas se han descubierto unas termas, un odeón, un teatro, un gimnasio y un estadio. Según Estrabón el lugar se llamó primero «Sigia», pero Antígono la renombró a «Antigonia Troas», y luego Lisímaco a «Alejandría Troas». Las escasas ruinas actuales pueden engañar un poco pero en época romana fue el puerto más importante de la zona y una próspera ciudad. Los Hechos de los Apóstoles mencionan un suceso ocurrido con Pablo en este lugar (Hch 20:5-12). ↩︎
Este viaje a pie de Jesús, Gonod y Ganid desde Tróades hasta Éfeso es muy extraño. Para empezar, el viaje de regreso desde Tarento había sido fundamentalmente en barco, haciendo las obligadas escalas en Nicópolis, Corinto y Atenas. Viajar en barco hasta Tróades para luego tener que recorrer a pie 300 km hasta Éfeso, tal y como iban cargados de cosas, carecería de sentido. Además, si hicieron este viaje, debió de estar lleno de anécdotas, pero sin embargo, El Libro de Urantia no menciona ninguna (LU 133:6.1). Una posibilidad es que cuando El Libro de Urantia se refiere a que fueron a Éfeso «por la ruta de Tróades» se refiera a que iban en la misma ruta que luego se dirigía a Tróades, no que desembarcaran allí. En todo caso, si de verdad realizaron este viaje, el itinerario que pudieron hacer sería como sigue:
— De Troas a Pérgamo (días 1 a 6), rodeando el monte Ida, y siguiendo la costa, pasarían por Assos y Adramyttium. Pérgamo era un centro cultural de primer orden en aquella época, y era famoso el «Gran Altar de Zeus» en la Acrópolis y la biblioteca.
— De Pérgamo a Esmirna (días 7 a 11), pasando por Elaea y Cyme. Esmirna (la actual Izmir), era conocida como «La corona de Asia», famosa por sus calles pavimentadas y su brisa marina. En tiempos de Tiberio Esmirna competía con Éfeso por ser la primera ciudad de Asia.
— De Esmirna a Éfeso (días 12 a 15), pasando por Metrópolis (actual Yeniköy, Wikipedia), una ciudad en pleno auge comercial. ↩︎
En aquella época la navegación era mayoritariamente de cabotaje (bordeando la costa) para poder reabastecerse con regularidad y aprovechar bien los vientos. Por tanto el viaje de Éfeso a Pafos debió de contar también con paradas en Rodas, el puerto más importante de esa zona (donde ya no se podía admirar el Coloso pues ya no estaba en pie); en Patara, la capital de Licia (con un famoso faro); en Myra (puerto de Andriake), el puerto de los mercantes cargados de grano; en Side, el puerto comercial de Panfilia; y por último en Anemurium, en el cabo Anamur, el punto más cercano a Chipre. ↩︎
Puesto que se nos dice que ya al desembarcar en Pafos reunieron unos animales con provisiones para ir a las montañas (LU 133:7.2), resulta claro que las montañas que recorrieron en ese período de tiempo eran los montes Troodos (Wikipedia), el sistema montañoso más extenso de Chipre, cuyo pico más alto es el monte Olimpo, de 1952 metros. Como también se nos cuenta que en el momento de caer enfermo Ganid estaban «lejos de toda morada humana» (LU 133:7.3), cabe suponer que se internaron en las montañas desde Pafos, sin usar las calzadas romanas que bordeaban la isla por la costa. En aquella época no existía ninguna calzada que transitara en medio de esas montañas por lo que es de imaginar que seguirían algún tipo de paso conocido de los lugareños que iba de Pafos a Tamasos (Wikipedia), en el centro de la isla. Seguramente la enfermedad de Ganid les sorprendió cuando bordeaban el monte Olimpo por el sur, en algún lugar lejos de una posada o refugio. Una vez llegaron sin contratiempos a Tamasos, el camino fue ya más breve, viajando por la calzada romana a Nicosia (llamada en la antigüedad Lidir, Ledra, Ledri o Ledroi, Wikipedia), luego a Quitri (Chythroi, Wikipedia), Leukos Oikos y finalmente Salamina. ↩︎
En realidad desembarcaron en Seleucia Pieria (Wikipedia), el puerto marítimo de Antioquía, pues esta última se encontraba como 25 km hacia el interior, siguiendo el cauce del río Orontes. ↩︎
Es llamativo que usaran una «caravana de camellos» para llegar a Sidón, pues su intención se nos dice que es ir a Damasco. Si fueron a Sidón y luego de allí a Damasco, se obligaron a atravesar el monte Líbano y después el monte Hermón. Resultaría más comprensible esta declaración de El Libro de Urantia si en lugar del puerto de Sidón hubieran descendido hacia Heliópolis (Baalbek) por una calzada que discurría por Apamea, Amat (Hama), Emesa (Homs) y Laodicea del Líbano; o bien que hubieran descendido por barco hasta Beirut (Berytos) y desde allí por una calzada que pasaba por Abila de Lisanias, llegar a Damasco.
No obstante, es cierto que existió en tiempos de Jesús una calzada que comunicaba Sidón con Damasco. Seguía el curso del río Al Awali (conocido por los romanos como río Bostrenus). La calzada era llamada vía Bisri, y restos de un puente sobre el río todavía pueden contemplarse. Pero era una ruta difícil, por un camino poco pavimentado, y Jesús, Gonod y Ganid se supone que van con una caravana de camellos, cargados con multitud de objetos que han recabado a lo largo de su viaje. Es una ruta muy extraña la que El Libro de Urantia sugiere que hicieron, a no ser que despacharan sus objetos en una caravana a Damasco que viajaba por el interior, como ya hicieran en su viaje de Roma a Tarento, mientras ellos iban cómodamente caminando por la costa, o bien que de Sidón marcharan a Tiro, de allí a Paneas (Cesarea de Filipo) y de ésta a Damasco. Véase vici.org.
Esta última opción parece la más verosímil. Gonod seguramente deseaba pasar por la costa, donde se encontraban las ciudades portuarias con más comercio de aquella zona (Laodicea, Aradus o actual Arwad, Tripolis, Byblos o Gebal, y Berytus o Beirut). Quizá El Libro de Urantia no dice que descendieron a Sarepta y Tiro porque la calzada se desvía antes de llegar a Tiro para dirigirse a Paneas. Pero claramente esta es la ruta más lógica para un comerciante como Gonod que además va en una caravana de camellos.
Por tanto el camino completo pudo ser: Antioquía - Seleucia Pieria - Laodicea - Aradus (pasaron cerca, en la costa, pues es una isla) - Tripolis - Byblos - Berytus - Sarepta - cerca de Tiro pero sin llegar - Paneas - Damasco.
Algunas consideraciones sobre este trayecto:
— El camino de Antioquía a Seleucia Pieria era muy agradable. Había que descender ligeramente siguiendo la margen del río Orontes, un camino que podía hacerse en un día. Seleucia Pieria era el puerto militar y comercial de Antioquía.
— «Laodicea ad Mare» (Latakia, Wikipedia) era una ciudad próspera, famosa por su vino, con un faro propio en el puerto, y con muchos de los edificios monumentales propios de una «polis liberada» por los romanos. Llegar allí suponía unos dos días con una parada probable en Balanea (Leukas). Para llegar había primero que pasar sobre el río Orontes, luego bordear por el este el monte Casio (Mons Casius, actual Jebel al-Aqra, una montaña sagrada desde tiempos inmemoriales y que alcanza los 1700 m surgiendo prácticamente desde la orilla del mar), y luego atravesar las estribaciones norteñas de la cordillera Alauita (Bargylus Mons). Este era un trayecto de no menos de dos días.
— Aradus era una isla frente la costa. Jesús, Gonod y Ganid seguramente se detuvieron en Antarado, el puerto costero situado en frente de la isla.
— Trípoli (Tripolis) se llamaba así por ser una confederación de tres barrios (Tiro, Sidón y Arados).
— Berytos (Beirut) era la Colonia Iulia Augusta Felix Berytus, una ciudad profundamente romana, poblada por veteranos de las legiones, y centro de la cultura romana en la región; aquí se hablaba latín y podían admirarse templos de estilo puramente imperial. ↩︎
Tapsacos, en inglés Thapsacus (Wikipedia) era un antigua ciudad situada en la margen occidental del Éufrates, pero se desconoce aún su exacta localización. Una posibilidad es un enclave cercano a Karkemish (conocida en tiempo de Jesús como Europus, Wikipedia), cuya ciudad actual más próxima es Jarubulus. Otra identificación sugerida es «Seleucia de Zeugma» (Wikipedia), que se cree pudo ser el nuevo nombre que tomó la población, pero se desconoce con exactitud dónde estaba esta Seleucia. Algunos han propuesto que era la aldea llamada hoy Killik, al oeste de la presa de Atatürk en el Éufrates. Otra identificación podría ser Jebel Khalid (Wikipedia), un yacimiento arqueológico recientemente excavado y situado a unos pocos kilómetros al sur de la presa Tishrin. Otra identificación es Dibsi Faraj (Wikipedia), al oeste de Raqqa, aunque esta posibilidad ha recibido poco apoyo de los estudiosos. Es posible que ninguna de estas ubicaciones sea la correcta Tapsacos, como se explica en la siguiente nota. ↩︎
Larisa, en inglés Larissa, la siguiente ciudad que El Libro de Urantia menciona como situada en el camino a Babilonia, no debería confundirse con otras Larisas. Hay una en Grecia, otra en Siria (Shaizar), y otra en la ciudad asiria de Calhu (la bíblica Nimrud). Esta última se encuentra en la orilla oriental del río Tigris, un poco al sur de la actual Mosul (Irak). El viaje que parece indicar El Libro de Urantia como ruta probable de Jesús, Gonod y Ganid desde Damasco hasta Babilonia no tiene sentido que suba muy al norte, más allá de Palmira. La ruta lógica en aquella época era cubrir mediante una caravana la distancia que separaba Damasco de Palmira (el enclave estratégico en el desierto), y luego continuar en esa caravana de Palmira a Tapsacos, en la orilla del Éufrates. Esto implica que lo más probable es que Tapsacos estuviera situada en un punto muy cercano a Palmira junto al gran río, haciendo la ruta por el desierto lo más corta posible. Tapsacos, por tanto, no se puede ubicar en ninguna de las localizaciones que se han venido barajando hasta hoy, pues todas ellas, como se puede ver fácilmente en un mapa (véase imagen 6), están a muchos kilómetros al norte de Palmira. No tenía sentido realizar esa ruta a menos que se fuera a transitar por las calzadas romanas situadas al norte, en dirección al mar Caspio (una ruta que por otra parte veremos que Jesús sí tomó en otro de sus viajes). Hay que pensar que alcanzar rápidamente el río Éufrates representaba en aquella época una doble ventaja: en primer lugar, porque evitaba el paso por una zona árida y peligrosa controlada en el siglo I por tribus nómadas (los Scenitae) que cobraban tributos abusivos o saqueaban caravanas; en segundo lugar, el Éufrates era navegable y cuando había que transportar grandes mercancías, éstas podían subirse a bordo de barcas y hacer el camino hacia Babilonia mucho más seguro, rápido y relajado. Es posible que puesto que Gonod y Ganid habían comprado muchas cosas en su viaje y venían con unos cuantos camellos cargados, hubieran preferido subir esa carga en un barco para viajar más rápido por el Éufrates.
En cuanto a la ubicación de Larisa, existía en tiempos de Jesús una «Larisa del Éufrates» mencionada en fuentes romanas como Plinio el Viejo (Historia Natural, libro VI), y situada específicamente en el camino del Éufrates después de Tapsacos y antes de llegar a las regiones de la baja Mesopotamia. Se cree que esta Larisa podría estar situada en un puesto cercano a la confluencia del río Jabur con el Éufrates, como es el caso de Circesium, Wikipedia. Plinio menciona en la misma ruta una ciudad llamada Sura y otra Philiscum, cuya ubicación también se desconoce. ↩︎
Charax, o mejor Charax Spasinou (Wikipedia), estaba situada probablemente al sur de la actual Basora, y fue un importante centro comercial durante el período parto y posteriores. Su hijo más ilustre fue el geógrafo Isidoro de Charax, contemporáneo de Jesús, cuya obra «Las Estaciones Partas» enumera las diversas ubicaciones a lo largo de la ruta principal que iba desde Siria, atravesando el norte de Mesopotamia al Asia central (Wikipedia). Parece ser que Charax se encontraba en una elevación artifical entre el Tigris y el Choaspes (el río Karkheh) en su confluencia cerca del golfo Pérsico, lo que actualmente es llamado Jabal Khuyabir. Debió de ser fundada por Alejandro Magno con el nombre de Alejandría-Antioquía. Luego fue restaurada por Hispaosines, hijo de un jeque árabe local, y de ahí su nombre Spasinou. A partir de ese momento fue la capital del reino de Caracene, vasallo del imperio parto. Antiguamente estuvo en la costa del golfo y tenía un puerto, pero con el paso del tiempo la sedimentación provocó que ya en tiempos de Jesús la costa estuviera a ¡70 km! ↩︎
En este viaje El Libro de Urantia únicamente nos cuenta que Jesús viajó al sur del mar Caspio y luego regresó, pasando por el lago Urmia, y que la salida fue Damasco. No se nos ofrece ningún otro punto del itinerario. Para cubrir esta distancia, en tiempos de Jesús había varias rutas comerciales posibles. Una de ellas pasaba por Palmira, y luego, en lugar de dirigirse por la ruta más corta hacia el Éufrates, ascendía al norte hacia Europos y Edesa, en el Camino Real Persa, la calzada principal para dirigirse al Caspio. Otra de ellas se dirigía en una ruta más directa hacia Zeugma (en el Éufrates, hacia el norte de Europos), que también formaba parte del Camino Real Persa. Teniendo en cuenta cuál era el destino de este viaje, y considerando las intenciones de Jesús con estos viajes, la segunda de estas opciones es la más lógica. Jesús seguramente se ofreció a acompañar a esta caravana porque el trayecto que iba a realizar representaba un viaje por tierras que hasta ahora Jesús no había recorrido nunca. Con Gonod y Ganid, Jesús había visitado la costa mediterránea, descendiendo por la orilla oriental desde Antioquía de Siria hasta Damasco, y había atravesado el desierto en caravana hasta Tapsacos, un punto muy al sur en el Éufrates especialmente apropiado para viajeros que se encaminaban hacia Babilonia y las costas del golfo Pérsico.
La intención de estos viajes de Jesús nos la cuentan en El Libro de Urantia. Siempre fue la de conocer al mayor número posible de gentes diversas de todo el mundo conocido (LU 129:3.8). Teniendo esto presente, es lógico pensar que en sus viajes Jesús siempre buscó poder transitar por una nueva ruta cada vez. Por tanto, puesto que con Gonod y Ganid ya había usado la ruta caravanera que pasaba por Palmira, Tapsacos y Babilonia, es bastante probable que en este viaje al mar Caspio la ruta fuera otra. ↩︎
Hay una leyenda sobre Edessa según la cual Abgar V fue uno de los primeros reyes cristianos, convertido a la nueva fe por un discípulo de Jesús. Incluso existen escritos muy antiguos que aseguran ser una correspondencia mantenida entre el rey y el propio Jesús (Wikipedia). Resulta curioso que en El Libro de Urantia se nos cuentan muchas anécdotas de Jesús encontrándose en su periplo por el Mediterráneo a diversas personas que luego fueron conocidas del apóstol Pablo (Esteban en Jerusalén; Aquila y Priscila en Roma; Jerami en Nicópolis; Crispo, Justo, Marta y Gayo en Corinto) pero no hay ninguna indicación acerca de un posible encuentro entre Jesús y el rey Abgar, que habría encajado muy bien con estas anécdotas de «encuentros clave» de Jesús. También hay que considerar que El Libro de Urantia contiene sólo una parte de la información sobre estos viajes pues los escritores están supeditados a unas limitaciones en sus revelaciones (LU 129:3.1). A este relato muy breve de los largos viajes de Jesús que se permitió ser revelado se le conoce como «La misión de Josué el educador» (LU 133:9.6). ¿Pudo el Maestro haber conocido a Abgar V, y este encuentro haber sido otro «momento clave» para los futuros educadores cristianos que se aventuraron en el reino de Osroene? Es difícil que así fuera. Cuando El Libro de Urantia nos cuenta la anécdota de la comparecencia de Jesús ante el emperador Tiberio (LU 132:0.1) la explicación es que acompañaba a Gonod, que es un embajador de un rey de la India. En el viaje al Caspio Jesús es un simple guía de una caravana y no va como intérprete de ningún hombre importante. ↩︎
Esta escuela de filosofía y religión se nos cuenta en El Libro de Urantia que era «un gran anfiteatro» y estaba situado en «la isla más grande de un pequeño archipiélago situado a corta distancia de la costa desde Urmia» (LU 134:3.1). Desafortunadamente, el lago Urmia ha sufrido en los últimos tiempos uno de los problemas ambientales más dramáticos de toda su historia. Actualmente ha perdido un 90% de su masa de agua y se cree que en pocos años se habrá desecado por completo, con el consiguiente desastre para muchos ecosistemas (Wikipedia). En la actualidad existe un archipiélago de islas que todavía subsisten en la parte sur del lago (las islas Kaboodan, Arezo, Ashk), pero están muy alejadas de la costa occidental. Sin embargo, si el nivel del agua en tiempos romanos hubiera sido más alto que el actual, unas colinas bastante elevadas situadas a pocos kilómetros al noreste de la actual Urmia habrían formado un archipiélago de islas muy parecido al que describe El Libro de Urantia. La isla más grande habría estado formada por la elevación superior, que alcanza los 2000 m, cuando Urmia está a 1300 m. Por desgracia, no se han descubierto los restos de ningún anfiteatro o construcción antigua en esas colinas, ni tampoco ningún resto que evidencie un asentamiento en época romana. ↩︎
En la actualidad se cree que Beerot estaba situada en algún punto cercano a Beit Iksa, unos cuantos kilómetros al oeste de la calzada principal que unía Jerusalén y Siquen. Si esta fuera la correcta ubicación de esta población no tendría mucho sentido el itinerario que nos ofrece El Libro de Urantia. Significaría que Jesús se desvió unos cuantos kilómetros para pasar por esta población y luego regresar a la calzada principal, en un desvío largo e innecesario. Es más lógico pensar que la antigua Beerot estaba donde los primeros arqueólogos pensaron que estaba: en el Birah, un enclave de caminos donde se bifurcaba la calzada principal que se dirigía a Samaria de la que tomaba el «camino del mar» pasando por Lida en dirección a Jope. ↩︎
Lebona es fácil de ubicar. Se encontraba en la calzada principal de Samaria, a medio camino entre Jerusalén y Siquem, al oeste de Silo, en lo que se conoce hoy como Al-Lubban ash-Sharquiya (Wikipedia). En cuanto a Sicar su localización no es muy segura. Sólo es mencionada en el evangelio de Juan en conexión con el encuentro que Jesús tuvo allí con Nalda, una mujer samaritana. Por las indicaciones parece que Sicar debía ser una aldea anterior a Siquem situada a corta distancia del Pozo de Jacob (Wikipedia). Puesto que Siquem mismo ya estaba situado junto a la carretera a pocos metros del pozo, Sicar debía estar a su vez a muy corta distancia de Siquem, quizá como un barrio meridional de esta población. Sin embargo, algunos estudiosos creen que la aldea estaba situada al norte, en las laderas del monte Ebal. Si fuera ese el caso la enumeración del itinerario que hace El Libro de Urantia no tendría sentido, pues primero menciona a Sicar y luego a Siquem. De hecho, carecería aún más de sentido ya que después de Siquem Jesús viaja a Samaria (Sebaste), una población samaritana muy destacada que se encontraba al noroeste siguiendo otra calzada que partía de Siquem. Véase Wikipedia. ↩︎
Estas poblaciones no se encuentran en calzadas principales romanas y son de difícil ubicación:
Geba es posible que sea una Gaba situada en la calzada secundaria que unía Sebaste con Ginae.
Ginae (Jenín, Wikipedia), se ha identificado comúnmente con En-Ganim.
Endor no es fácil de localizar (Wikipedia). Se sabe que estaba situada entre el monte Moreh y el monte Tabor en el valle de Jezreel. La ubicación que más se suele considerar es una llamada Khirbet Safsafeh, unos 6 km al sur del monte Tabor.
Madón (Jewish Virtual Library) es un completo misterio. Hay alguna indicación bíblica a esta población pero nunca se ha encontrado un emplazamiento que cumpla bien con los requisitos, exceptuando un lugar llamado Khirbat Madin, al sur de los cuernos de Hattin. Esta ubicación es la que aparece reflejada en un mapa del Atlas of the Historical Geography of the Holy Land, de George Adam Smith (1915). Teniendo en cuenta que Jesús se desvió por completo de las calzadas principales para esta etapa de su itinerario, y considerando que después de Madón la siguiente población mencionada es Magdala, podría suponerse que Madón estaba situada en algún punto intermedio entre Endor y Magdala. Dos poblaciones que cumplen esto son Kafr Kama (posterior Helenoupolis, Wikipedia) y Beth Maon o Bethmaus (Tell Ma’un, Wikipedia), esta última con un nombre de gran parecido, pero estas poblaciones nunca han recibido esta identificación. La ubicación que ofrece George Adam Smith, junto a los cuernos de Hattin, aunque no ha recibido mucha consideración, curiosamente encaja muy bien con El Libro de Urantia. Smith traza en su mapa un camino uniendo Endor, Lubieh, Madón, Arbela y Magdala, justo el itinerario que se nos menciona para Jesús.
Conviene aquí hacer una mención especial al famoso Atlas de G. Adam Smith. Muchos de los emplazamientos que menciona El Libro de Urantia tienen casi siempre una ubicación en este Atlas incluso en poblaciones dudosas y discutidas hoy en día por los estudiosos bíblicos. El famoso teólogo escocés (Wikipedia) resolvió muchos de los emplazamientos de la vida de Jesús en una época en que todavía los hallazgos arqueológicos no estaban muy desarrollados. Es notable constatar que cuando trató de resolver algunos emplazamientos ofreció localizaciones que luego serían confirmadas por El Libro de Urantia, pero que después la arqueología ha variado en opinión. Por ejemplo, emplazó Tariquea en el sur del mar de Galilea, como hace El Libro de Urantia, pero la ciencia de hoy la emplaza en la zona de la actual Magdala. Situó Caná de Galilea en el llano de Asochis y también en una aldea próxima a Nazaret, siendo esta segunda ubicación la que parece utilizar El Libro de Urantia. Se podrían dar otros ejemplos pero lo más llamativo es que incluso poblaciones para las que no se tiene ninguna pista arqueólogica de dónde pudieron estar ubicadas Smith ofreció una ubicación que luego encaja con las menciones que aparecen en El Libro de Urantia. Tampoco conviene obtener una errónea consideración aquí. En otros casos, El Libro de Urantia ofrece ubicaciones a lugares que Smith no consideró de la misma manera. Por ejemplo, situó Cafarnaúm mucho más al sur de su emplazamiento actual, y ubicó a Betsaida Julias en un montículo que se ha considerado algún tiempo como su emplazamiento correcto, pero que El Libro de Urantia parece situar junto a la costa, más al sur, y además, ignoró la doble ubicación de dos Betsaidas, una al sur de Cafarnaúm y otra en la costa oriental, por la que claramente apostó El Libro de Urantia. ↩︎
«Aguas de Merom» (Wikipedia) es un lugar bíblico mencionado en el libro de Josué, donde tuvo lugar una importante batalla, pero no se conoce su ubicación. Se solía identificar con el lago Hule (llamado por los romanos lago Semaconitis, Wikipedia), un lago ahora extincto debido a los procesos de sobreexplotación agrícola de la zona por parte del gobierno israelita. Como se nos dice que Jesús pasó «al este de las Aguas de Merom» (LU 134:7.5), y el lago Hule estaba situado precisamente al oeste de la calzada, una posible ubicación de esta localidad podría ser la antigua Thella (Wikipedia), una población en las orillas del lago. Existe una población al oeste llamada Meroth, y «Aguas de Merom» podría ser una forma de decir «la Meroth situada junto a las aguas», es decir, junto al lago Hule. Thella es la población que más se prestaría a esta descripción. ↩︎ ↩︎
Cárata, en inglés Karatha, es un completo misterio. Esta población no aparece mencionada en la Biblia. Un lugar donde se puede encontrar es en un mapa del Atlas of the Historical Geography of the Holy Land, de George Adam Smith (1915). Aparece situada como una aldea a unos kilómetros al noreste del lago Hule, al oeste de la población llamada hoy «el Kuneitrah» (Quneitra, Wikipedia). Parece ser que había aquí un cruce de dos caminos: una carretera discurría por Quneitra en dirección a Damasco (la vía Maris), y otro camino venía de la Decápolis y ascendía por Cárata en dirección a Paneas. ↩︎
Resulta extraño que El Libro de Urantia diga «en otro tiempo», pues actualmente existe una población llamada precisamente Beit Jinn (Wikipedia). Quizá los escritores puntualizan esa distinción en el nombre porque no ha conservado con exactitud las vocales, pero es un poco superflua, pues prácticamente la vocalización de las palabras no se ha mantenido en ninguna de las poblaciones mencionadas en la Biblia. También existe una población llamada «Mazraat Beit Jenn» en el valle, pero esta población es claramente más moderna y probablemente no existió en época de Jesús, con lo cual sólo existió una población con ese nombre exacto. Sobre este tema véase este otro artículo : El monte Hermón. Pero, ¿dónde estuvo Jesús?. ↩︎
El Libro de Urantia, LU 134:9.1, dice en su versión en inglés: «going to the east of the lake and by Gerasa and on down the Jordan valley». La versión en español es: «dirigiéndose por el este del lago y por Gerasa, y descendiendo por el valle del Jordán». Si Jesús y Juan fueron por el valle del Jordán, es imposible que la población por la que pasaron fuera Gerasa. Esta era la forma en que se hablaba de una población de la Decápolis, en la actual Jordania, una ciudad griega de la cual nos han llegado unas ruinas espectaculares (la actual Jerash, Wikipedia). Esta ciudad no estaba ni mucho menos en el valle del Jordán y es harto improbable que para descender a Jerusalén los dos viajeros se desviaran tanto. Tiene más sentido pensar que se produjo una errata en El Libro de Urantia, que ni siquiera la última edición estándar subsanó en su momento (Correcciones), y que debería leerse Queresa (en inglés Kheresa) en lugar de Gerasa. Queresa estaba al este del lago y también era llamada Kursi o Chorsia, de la cual se nos habla en varias ocasiones como la patria de los gemelos Alfeo (LU 138:4.1). En la versión en español la traducción no es muy acertada pues aparece como Jeresa, cuando su nombre, Chorsia, queda más similar si se traduce por Queresa, que es como se utiliza aquí.
No es esta la única vez que ambas poblaciones se confunden en El Libro de Urantia: en LU 138:9.3 aparece Gerasa mencionada como parte de una lista de ciudades claramente en Galilea y los alrededores del mar de Tiberíades, y debería ser Queresa.
Sobre esta población véase este otro artículo: Queresa. ↩︎
Véase el artículo Pella y La Decápolis. ↩︎
Véase el artículo La cueva de los cuarenta días. ↩︎
En aquella época existían varios vados para cruzar el Jordán por el norte. Uno de ellos se situaba cerca de donde Juan colocó su campamento delante de Pella, y era el vado formado por la calzada que unía Escitópolis con Pella (lugar al que erróneamente algunos arqueólogos llamaron Betábara pero que El Libro de Urantia no confunde, situando Betábara al sur del Jordán). Otro se situaba más al norte, entre Pella y el lago Tiberíades, que seguía la calzada que unía Escitópolis con Gadara. Por último, había otro vado, justo en la desembocadura del mar, cerca de Tariquea. Una vez cruzado el Jordán a la margen occidental ningún camino parece que se dirigía a Naín. Los caminos principales seguían los valles, como la calzada que conectaba Escitópolis con Tolemaida, que recorría el valle de Jezreel; o la calzada que transcurría paralela al wadi Tabor (wadi el Bireh), que pasaba cerca de Endor, Exloth y Nazaret para desembocar en Séforis. Como este último no pasa lejos de Naín es por lo que quizás en tiempos de Jesús se le conocía como camino de Naín. Puede ser que Naín fuera una población importante en tiempos de Jesús y por eso se usara como nombre de este camino. ↩︎
Resulta curioso que la localización para Caná que parece deducirse de El Libro de Urantia sea al noreste de Nazaret. Si es este el caso ¿cómo entender que Jesús enviara a sus apóstoles a Caná mientras él iba a Cafarnaúm? Esta ubicación de Caná está justo en el camino que también usaría Jesús para ir a Cafarnáum. Habría tenido más sentido que dijera que los siete fueron a Caná pero que Jesús les dejó allí y se dirigió a Cafarnaúm. ¿Es quizá lo que parece sugerirse en LU 139:5.1?. Durante mucho tiempo ha habido dos lugares que se han disputado la posibilidad de ser la Caná del evangelio: una Caná situada en el llano de Asochis, actual Khirbet Kanah; y otra Caná situada en el noreste de Nazaret o Kefar Kenna. El Libro de Urantia parece decantarse por esta segunda alternativa. Véase el artículo ¿Dónde estaba Caná de Galilea?. ↩︎
Ya se ha mencionado anteriormente que la inclusión en esta lista de Gerasa, una ciudad al sur de la Decápolis, debe ser una errata de El Libro de Urantia, y que debería leerse Queresa. ↩︎ ↩︎
Véase el artículo La Decápolis. ↩︎ ↩︎ ↩︎ ↩︎
La localización de Betel no está cerrada aún a día de hoy. Originalmente la arqueología consideró que su ubicación era Beitin; otros han considerado el-Bireh, donde originalmente se situó Beeroth. Gofna estaba a corta distancia al oeste de la carretera más allá de Betel, y Efraín a una distancia similar pero al oeste, ambas en la carretera que conectaba Jericó con Antipatris (Afeq). Tamna y Arimatea se ubican en la misma carretera hacia Antipatris. Véase el artículo Al sur de Samaria. ↩︎
Fasaelis y Aquelais eran dos ciudades recientemente creadas por Herodes el Grande y su hijo Arquelao, respectivamente. Véase el artículo Al sur de Samaria. ↩︎
Ya hemos indicado anteriormente que a veces El Libro de Urantia confunde Queresa con Gerasa. También resulta un poco extraña la inclusión de Gerasa en esta lista pues si uno se fija, Escitópolis, Gadara y Abila están conectadas por una carretera y son relativamente próximas entre sí, pero Gerasa está mucho más al sur. Resulta raro que no se mencione Capitolias (Dión) o Hipos (Susita), ciudades de la Decápolis que estaban mucho más próximas, y sin embargo se incluya Gerasa, que suponía un viaje muy al sur. Quizá hay que suponer que la labor de predicación en la Decápolis incluyó no sólo unas pocas ciudades cerca de Escitópolis sino todo el territorio decapolitano. ↩︎
Lo cierto es que el pasaje de El Libro de Urantia que comenta esta estancia de Jesús en Caná LU 146:5.2 evidencia que Caná no debía estar cerca de Jotapata. El noble de Cafarnaúm que pide a Jesús que cure a su hija suplica al Maestro que «acuda rápidamente a Cafarnaúm». El trayecto entre Cafarnaúm y Khirbet Kanah (las ruinas cerca de Jotapata) es bastante largo, de un día de duración a pie. ¿Cómo le pide este noble a Jesús que desande tan largo camino justo después de haber llegado? Tiene más sentido que Caná esté ubicada en Kefar Kenna, más cerca del mar de Galilea, e incluso tendría más sentido si estuviera en algún emplazamiento más cercano a Madón y Arbela. Véase el artículo ¿Dónde estaba Caná de Galilea?. ↩︎
Una posible solución estaría en reubicar las poblaciones de Madón y Caná. Ambas aún no han recibido una ubicación segura por parte de los arqueólogos. Un posibilidad es que Madón no estuviera en la calzada principal a Rimón (en la vía Maris) sino en una secundaria más al sur que partía de Tiberias pasando por Beth Maon en dirección oeste. A Caná se la podría incluso ubicar en una población identificada con Kafr Kama (Wikipedia), que se cree que luego fue la Helenoupolis (Wikipedia) fundada en honor de la reina Elena, madre de Constantino. Esta población está justo en la mitad de distancia entre una Madón situada como se ha indicado antes y Naín. De este modo, las dos poblaciones del itinerario que parecen no encajar en El Libro de Urantia estarían ahora formando una ruta con mucho más sentido. Además esta ubicación para Caná mantiene las mismas distancias relativas, incluso más cercanas a Cafarnúm que la ubicación situada en Jotapata. Sin embargo, estas suposiciones no encajarían con otras declaraciones de El Libro de Urantia. ↩︎
Existió una Jafia o Japha a unos 3 km al suroeste de Nazaret, que Flavio Josefo calificó como la «aldea más grande de Galilea» (Bible Walks). Tiene más sentido que Jesús y sus seguidores visitaran esta población y no la Jafia o Khaifa (actual Haifa, Wikipedia) situada en la costa Fenicia, a los pies del monte Carmelo, pues en aquella época seguramente sólo era una pequeña urbe costera también denominada Hefa o Haifa. Sin embargo, el hecho de que Jafia esté mencionada detrás de Tolemaida resulta sospechoso. ↩︎
Acerca del grupo de evangelistas tenemos una información casi nula en El Libro de Urantia, que contrasta con lo mucho que se detiene en informarnos acerca de los doce apóstoles. Sabemos que su jefe se llamaba Joab (LU 153:5.2). Sabemos que dos de los evangelistas más jóvenes se llamaban Nacor y Joab (LU 150:9.3; LU 152:2.5). Pero no conocemos ni un solo nombre más del resto de ellos. Dos posibles candidatos del grupo pudieron ser Matías y Justo, que participaron en la elección del sucesor de Judas, y que recayó en Matías (LU 193:6.2). Un evangelista que se nos menciona sin decir su nombre es el hijo de Tito, un noble de Cafarnaúm (LU 146:5.1; LU 148:1.4). ↩︎
Este hombre, llamado Amós, es conocido como el «endemoniado de Queresa» pero como indica El Libro de Urantia, no estaba afectado de ninguna posesión demoníaca (LU 151:6.3-4). El libro dice que su trastorno era una «forma periódica de locura que le provocaba períodos considerablemente largos de lucidez alternados con fases tormentosas donde gritaba alocadamente». Y añade: «sus trastornos eran principalmente emocionales —su cerebro no estaba gravemente enfermo». Estos síntomas pueden corresponder o bien a un trastorno bipolar I (con ciclos de manía psicótica y depresión), o bien a una esquizofrenia afectiva, es decir, un trastorno esquizoafectivo. Sin embargo, la indicación de que su afección era emocional y no biológica parece hacer más plausible que se trataba de un trastorno bipolar de naturaleza afectiva o emocional. Estos trastornos se clasifican en psiquiatría como trastornos del estado de ánimo. El cerebro en sí no presenta necesariamente una degeneración estructural u orgánica, y fuera de los períodos de crisis, una persona con trastorno bipolar suele mantener sus facultades mentales intactas. Sin embargo, en el trastorno esquizoafectivo, un híbrido entre el trastorno bipolar y la esquizofrenia, suele estar implicada una alteración más profunda de la estructura del pensamiento y la percepción que persisten incluso cuando el estado de ánimo es estable. ↩︎
Magadán aparece en Mt 15:39 pero tradicionalmente se ha entendido como Magdala y así aparece erróneamente en muchas traducciones. Adam Smith no ofrece ninguna localización con este nombre en su Atlas. El Libro de Urantia deja muy claro que esta ubicación existía con ese nombre y no estaba relacionada con Magdala (que está situada en la orilla occidental del mar de Galilea) sino con Betsaida-Julias, como un parque o zona de recreo al sur de esta ciudad. ↩︎
De Cesarea de Filipo eran también Tiglat, el joven muchacho al que Jesús contrató para su primera ascención al monte Hermón (LU 134:8.1); y Verónica, la mujer que recibió una curación gracias a su fe (LU 152:0.3). Por supuesto también se encontraba allí el tetrarca Herodes Filipo, cuya capital era Cesarea, y quien había ganado cierta estima por Jesús (LU 156:6.6). Sin embargo, ninguno de estos personajes aparece en el relato de esta visita a Cesarea de Jesús, y sólo se menciona a este tal Celsus. ↩︎
La mención de El Libro de Urantia a este par de carreteras parece seguir de cerca el Atlas of the Historical Geography of the Holy Land, de George Adam Smith, que ya hemos mencionado anteriormente. Se sabe que hubo una calzada situada en el lado este del Jordán, que pasaba junto a las «Aguas de Merom» (que Adam Smith identifica con el lago Hule) y comunicaba Cesarea de Filipo con el mar de Galilea en la confluencia del río. El Atlas de Smith también dibuja una carretera transversal que igualmente provenía de Damasco, pero que en lugar de dirigirse a Cesarea, atravesaba la Gaulanítide pasando por Quneitra, alcanzando el río Jordán al sur de las «Aguas de Merom», cruzando por un puente o vado a Galilea, y continuando por un camino alejado de toda población hasta desembocar en lo que Adam Smith consideraba Cafarnaúm, y que en realidad debía ser probablemente Genesaret (las ruinas de Cafarnaúm se descubrieron después en un lugar conocido como Tell Hum). Esta carretera, además, está nombrada en este Atlas como «camino del mar», la antigua vía Maris. El tramo final en el que se bifurca la carretera en dos, una en la parte oriental del Jordán, y otra en la occidental, resulta un poco extraño. La oriental tiene algo de sentido, pues desemboca en Betsaida-Julias, pero el ramal occidental atraviesa un largo trayecto que no conecta con ninguna población importante. Transcurre en medio de Safed y de Corazín sin acercarse a ellas y resulta poco creíble como ruta habitual para las caravanas de camellos con carga. Además, sabemos que existía una parada de caravanas de esas en Cafarnaúm, y Cafarnaúm estaba junto a la costa sólo a unos kilómetros al sur de Corazín (LU 129:1.7). Resulta más creíble pensar que El Libro de Urantia está corrigiendo aquí los errores de este Atlas. La carretera, una vez vadeado el Jordán, se dirigía directamente al sur por la margen derecha, a corta distancia del agua, pasando por Corazín y alcanzando Cafarnaúm. ↩︎
Todas estas ubicaciones se pueden obtener del Atlas of the Historical Geography of the Holy Land, de George Adam Smith, que ya hemos dicho que El Libro de Urantia sigue con bastante fidelidad con ciertas excepciones. ↩︎
Muchas representaciones de Jesús vistiendo un manto blanco o púrpura (o rojo intenso), o incluso azul celeste, son totalmente incorrectas. El color habitual del lino, del que estaban normalmente hechos estos mantos, era de un color pajizo o amarillo pálido. Si se tintaba ese color, que era muy infrecuente que una persona no adinerada lo hiciera, se usaban colores frecuentes y baratos, como el marrón y el gris (obtenidos de la cáscara de nuez o el hollín), o amarillos (obtenidos de cáscaras de granadas o el azafrán). Los colores como el púrpura (obtenidos de los caracoles llamados murex), el carmesí (sacado del insecto llamado kermes), el azul real (tekhelet) o el blanco puro (generado por costosos procesos de blanqueado) costaban en ocasiones más que su peso en oro y eran prohibitivos. Además, esos colores a veces representaban una indicación de estatus social solo reservado para unas clases. El color más habitual que vistió Jesús debió ser un color marrón más o menos oscuro, todo liso o alternando en franjas oscuras y claras, que es el color universal del manto que usaban las personas corrientes en aquella época. ↩︎
Es muy extraño que El Libro de Urantia insista en varias ocasiones (LU 189:4.3; LU 189:4.6; LU 189:4.10) que esa hora, las tres y media de la madrugada, fuera la hora del amanecer. Dice: «Un poco antes de las tres de este domingo por la mañana, cuando los primeros signos del amanecer empezaron a aparecer hacia el este» y también «A esta hora había la suficiente claridad de un nuevo día». Luego vuelve a repetir: «a primeras horas del amanecer de este nuevo día». En Jerusalén es imposible que el sol empiece a salir en abril a esas horas. Las primeras luces reales del alba (el crupúsculo astronómico) ocurría en esas fechas hacia las 4:40 a.m. y la salida del disco solar por el horizonte a las 5:50 a.m. ↩︎