Sargón, rey de Asiria, llevó cautivos a 25.000 judíos en el año 700 a. C., lo que desencadenó siglos de enemistad entre judíos y samaritanos. [1]
A lo largo de la historia, la tradición de encerrar en la tierra a los niños salvados por intervención divina ha influido en sociedades como la Asiria de Sargón, el Israel de Moisés, la Persia de Ciro y la Roma de Rómulo, y finalmente ha conducido a la práctica de dedicar a los hijos primogénitos a la colonización. [2]