La evolución del hombre primitivo fue el gran acontecimiento del período glacial, y los mamíferos intermedios, antepasados de los primates y los simios, desempeñaron un papel crucial en el proceso. [1]
Los mamíferos intermedios exhibieron rasgos mejorados, entre ellos reacciones de repugnancia, instintos de acaparamiento y una propensión a construir refugios elaborados, lo que los distinguía de sus antepasados. [2]
Las batallas intestinas casi destruyeron a toda la especie, pero prevaleció la paz y una tribu solitaria de menos de cien individuos reanudó una existencia semipacífica. [3]
Los mamíferos intermedios exterminaron a los mamíferos del amanecer en una guerra implacable, sin dejar supervivientes de la raza ancestral preexistente. [4]
Durante seiscientas generaciones, los mamíferos intermedios aterrorizaron y sometieron su rincón de la creación en un mundo desprovisto de grandes y feroces depredadores. [5]
La aparición repentina de los mamíferos intermedios marcó una evolución significativa durante el período glacial, que condujo al surgimiento del hombre primitivo. [6]
Véase también: LU 62:3.