Ni siquiera la pérdida de Andón y Fonta impidió la asimilación de mejores linajes en la evolución humana. [1]
Los antepasados inmediatos de los humanos, descendientes de los mamíferos intermedios, surgieron durante una mutación vital en el progreso de la evolución prehumana. [2] Los primates, los antepasados inmediatos de la raza humana primitiva, se extinguieron 5000 años después de la aparición del hombre. [3] Los primates, más humanos que animales, estaban muy sujetos al miedo, pero mostraron un poder cerebral creciente mediante el desarrollo de sus manos. [4] Los primates fueron el último eslabón vital en la evolución humana antes de desaparecer en menos de cinco mil años. [5] Por un estrecho margen, la futura madre de los gemelos primates escapó por poco de la muerte cuando un rayo cayó sobre el árbol donde dormía. [6]
Los primates, antepasados de Andón, habían reabastecido a menudo el fuego encendido por los relámpagos, y habían descubierto que el musgo seco y otros materiales podían encender el fuego tan bien como los nidos de los pájaros. [7]
Los primates, con esqueletos muy similares a los humanos primitivos, eran más humanos que animales y abandonaron en gran medida la vida arbórea, desarrollando una mayor capacidad cerebral mediante un mayor uso de las manos. [8]
Los padres de la primera pareja humana se contaban entre los miembros más inteligentes de su tribu, y aprendieron a arrojar piedras, a usar garrotes y afiladas espículas de pedernal y hueso. [9]
Los primates, que nacieron erguidos y desarrollaron el lenguaje, huyeron para criar una nueva especie en la costa oeste, sentando las bases para la familia humana. [10]
Véase también: LU 62:4.