A pesar del poder de las matemáticas y de la ciencia material, no habrían podido predecir la creación milagrosa de una molécula de agua. [1]
Las leyes de la física pueden ser inmutables e insensibles al entrenamiento, pero la dote de la mente permite la adaptación y el aprendizaje más allá de las limitaciones de la química. [2] La verdad, la belleza y la bondad no son inherentes a la física ni a la química, por lo que una máquina no puede conocerlas ni valorarlas. [3]