Los publicanos entrarán en el reino antes que los gobernantes religiosos. [1]
Mateo Leví, el ex publicano, siguió a Jesús y dedicó su vida al reino, predicando el evangelio y bautizando a los creyentes hasta su muerte triunfal en Tracia. [2]
La salvación de Dios es un don gratuito que no se puede ganar con obras de justicia propia, como se ilustra en la parábola del fariseo y el recaudador de impuestos. [3] Cuando Jesús llegó a Jericó, llamó a Zaqueo y se quedó en su casa a pasar la noche, para gran deleite del jefe de los publicanos. [4]