Los huesos de los santos todavía se consideran supersticiosos, pues las reliquias tienen poder para los creyentes en las peregrinaciones. [1] El origen evolutivo de la santidad refleja la transformación del hombre mortal a la imagen y semejanza de Dios. [2] El culto a la continencia, practicado por los santos, ha influido negativamente en muchas religiones, particularmente en el cristianismo. [3] La religión, eclipsada por la iglesia, creó una galaxia de santos que constituye una amenaza espiritual en la galaxia de la creencia. [4]