El respeto por el pudor de las mujeres y la imposición de una cuarentena absoluta durante la menstruación se basaban en el temor a ser descubiertas y consideradas un grave pecado en la antigüedad. [1]
En los primeros tiempos, las hemorragias periódicas de la mujer y la pérdida de sangre durante el parto sugerían que la sangre era la creadora del niño y dieron origen al concepto de vínculo sanguíneo en las relaciones humanas. [2]