El Padre, el Hijo y el Espíritu son eternos, mientras que todas las demás personalidades de la Deidad tienen un origen pero son eternas en su destino, siendo la Trinidad del Paraíso la única realidad de la Deidad que abarca la infinitud. [1] El potencial de la personalidad es siempre supremo sobre la actualidad en el cosmos en evolución. [2]
La Trinidad Absoluta completada alcanzará la expresión final, consumando la actualización absoluta de todos los potenciales en las creaciones de la infinitud. [3]
La transmutación de los potenciales estáticos en actuales es impulsada por la influencia de agentes trascendentales y las acciones de la Trinidad del Paraíso, conduciendo finalmente a la continua evolución cósmica del gran universo. [4]
El potencial de la personalidad es el despliegue de los mandatos intencionales de la Deidad, siempre supremos sobre lo actual en el cosmos en evolución. [5]