El respeto por uno mismo se encuentra en la vida espiritual, arraigada en el amor y el servicio, no en la autoadmiración. [1] El Padre Universal ha otorgado a cada parte de sí mismo la dignidad de la posesión de la personalidad a todos los seres, excepto a su morada central. [2] Restaurar el respeto por uno mismo, sin disminuirlo, es crucial para prevenir la parálisis de la voluntad. [3]
Una sociedad moral debe aspirar a preservar el respeto por uno mismo de sus ciudadanos mediante una supervisión gubernamental que ejerza un control regulador mínimo, fomentando la evolución cultural y social. [4]
Jesús apuntó al respeto por uno mismo en su vida, promoviendo la verdadera humildad y el valor en las enseñanzas que impartió a sus seguidores. [5] No me detendré ante nada para restaurar el respeto por uno mismo. [6] Jesús enseñó a los hombres a valorarse altamente a sí mismos, inspirándoles un servicio incansable y fe en su valor. [7]