En otro tiempo, cada tribu tenía la costumbre de matar o esclavizar a todos los extraños, pero ahora temía y sospechaba de los que no pertenecían a su clan. [1]
El hombre primitivo consideraba una virtud derramar sangre extranjera, pues las irritaciones individuales se sumergían en los sentimientos grupales, lo que fomentaba la tranquilidad intratribal, pero a expensas de la paz intertribal. [2] No confundáis el volverse como niños pequeños con la mera rapidez para confiar en extraños agradables. [3] Las ovejas huyen de las voces de los extraños, porque no conocen la llamada del verdadero pastor. [4] Para aquel que conoce a Dios, todos los hombres son hermanos; Ganid aprendió esto a través del ministerio de Jesús a los extraños. [5]