Después de alcanzar la suprema soberanía del universo local, los Maestros Migueles no pueden crear tipos de criaturas enteramente nuevos, sino que deben centrarse en fomentar y administrar las que ya han sido diseñadas y creadas. [1]
Los Maestros Migueles, también conocidos como Hijos Creadores séptuples, encarnan la unidad eterna entre el Creador y la criatura en una asociación compasiva. [2]
Los Maestros Migueles alcanzan un punto en el que sus capacidades finitas se liberan, lo que permite un servicio más que finito y la creación de nuevos seres, que albergan vastas potencialidades para el futuro. [3]
Los Hijos Creadores se convierten en Maestros Migueles después de siete otorgamientos, y gobiernan con limitaciones autoimpuestas hasta que obtienen autoridad y jurisdicción supremas a través de un otorgamiento experiencial único, convirtiéndose en gobernantes supremos y una orden separada de Hijos Maestros séptuples. [4]
Los Maestros Migueles, como Hijos Creadores séptuples, exhiben una asociación comprensiva, compasiva y misericordiosa en la que el Creador y la criatura están eternamente fusionados. [5] El Padre Universal ha transferido toda prerrogativa posible a sus Hijos divinos y a sus inteligencias asociadas. [6]
Los Maestros Migueles, en perfecta comunicación con los mundos de donación por medio del Espíritu de la Verdad, tienen pleno control sobre todos los Hijos de Dios en su dominio y pueden gobernar libremente de acuerdo con las necesidades de su reino. [7]
Miguel de Nebadon es un creador del tiempo y el espacio, que simultáneamente experimenta el ascenso desde la parcialidad de la manifestabilidad a la supremacía de la acción finita. [8]
La soberanía de los Maestros Migueles, derivada de la asociación experimentada con la Trinidad del Paraíso, es omniabarcante e incuestionable, y encarna el contenido más completo posible de autoridad y poder dentro de los límites espacio-temporales. [9] Los Maestros Migueles están sujetos a los tribunales de los superuniversos sólo en lo que respecta a los asuntos que se someten voluntariamente. [10]
Los Maestros Migueles son supremos en sus universos debido a su asociación experimentada con la Trinidad del Paraíso y a su soberanía omniabarcante derivada de la sujeción de las criaturas reales a dicha autoridad, lo que los convierte en Creadores y Dioses virtualmente indiscutibles en todos los asuntos de sus respectivos reinos. [11]
Cada Miguel del Paraíso es la encarnación absoluta de fases de infinitud, destinado a niveles absonitos de servicio con sus hijos mortales en el futuro muy lejano. [12]