Osiris, hijo de Isis en el culto mistérico egipcio, no fue reconocido por Jeremías como una deidad en comparación con Yahvé, Dios de todas las naciones y pueblos. [1] Isis era la consorte de Osiris, resucitada milagrosamente de una muerte cruel a manos de Set. [2]
Las almas de los difuntos pasaban por la sala de juicio de Osiris para ser pesadas en la balanza y poder ser admitidas en los reinos de la bienaventuranza o enviadas al infierno. [3]