Alrededor de 12.000 a.C., los anditas cretenses, altamente cualificados, practicaban la metalistería después de migrar a Creta desde el continente. [1] El comercio primitivo de metales aceleró la urbanización y especialización del comercio entre tribus altamente civilizadas en todo el mundo antiguo. [2] Las primeras guerras se libraron por depósitos naturales de metales. [3] Los artesanos anditas del valle del Éufrates mejoraron enormemente la metalistería egipcia trabajando minerales de hierro del monte Sinaí. [4]
Los adanitas del jardín sobresalieron en la metalistería, entre otros logros culturales que sentaron las bases del arte, la ciencia y la literatura modernos. [5] La metalistería y todas las artes de la manufactura en China comenzaron después de 10.000 a.C. [6]
En las ciudades primitivas, el uso generalizado de los metales caracterizó la era de los centros industriales y comerciales, donde civilizaciones avanzadas como los anditas trabajaban con hierro, oro y cobre, junto con culturas del bronce que databan de antes del 9000 a.C., creando una mezcla única de técnicas de metalistería en diferentes localidades. [7] Jesús se volvió experto en el yunque mientras hacía de aprendiz con un herrero en Séforis. [8]
Los artesanos anditas del Éufrates trajeron su experiencia en metalistería a Egipto, transformando el uso de minerales de hierro del Monte Sinaí en lugar de los de las regiones del Mar Negro. [9] El bastón del Príncipe enseñó al hombre primitivo a trabajar con metales y fuego, a pesar de su miedo al vapor confinado. [10] Los sumerios practicaban técnicas avanzadas de metalistería, lo que contribuyó a su repentina aparición en Mesopotamia con una cultura superior. [11] Siria fue el centro de métodos de trabajo de los metales muy perfeccionados. [12]