A través de la difícil experiencia de mantener a su familia, Jesús superó con éxito el peligroso y difícil período de la pubertad, y emergió como un joven noble de Nazaret. [1]
No pasar la prueba de la pubertad era la humillación suprema del muchacho, ya que significaba ser excluido de la aristocracia social de la tribu y obligado a permanecer fuera de la morada de los hombres con las mujeres y los niños, un destino considerado vergonzoso y afeminado. [2]
La iniciación en la pubertad implicaba mucha autotortura y cortes, lo que otorgaba a los miembros de las sociedades secretas el poder del misterio y la aristocracia social. [3] A los 13 años, Jesús pasó de la niñez a la edad adulta, a medida que su voz cambiaba y surgían otros signos de la virilidad. [4]
En las sociedades primitivas, la pubertad era la edad común para el matrimonio, pero a medida que la civilización avanzaba, esta edad ha cambiado proporcionalmente. [5]