Los antiguos creían en poderosos amuletos de amor hechos de diversos ingredientes místicos. [1]
La contribución andita a la evolución de las relaciones entre los sexos incluye el aumento del amor, el romance y la selección personal en el cortejo prematrimonial. [2]
El cortejo imaginativo alimenta las tasas de divorcio, exacerbado por la autonomía de las mujeres, la independencia económica y el divorcio fácil como una regresión hacia etapas sociales primitivas. [3]
El personal del Príncipe promovió el cortejo para lograr matrimonios intertribales y refinar las danzas de guerra militares para fines sociales valiosos, introduciendo juegos competitivos a las primeras tribus serias. [4]