La enseñanza del cristianismo sobre el amor de Cristo por los niños puso fin a la práctica del infanticidio. [1] Muchos clanes primitivos fueron prácticamente exterminados por las prácticas comunes del aborto y el infanticidio. [2]
Las madres primitivas mataban y se comían a los niños para renovar sus fuerzas, lo que llevó al crecimiento de un gusto por la carne humana en ciertas culturas, que abarcaba desde la escasez de alimentos hasta las tácticas de guerra. [3]
Las tribus antiguas practicaban el infanticidio mediante la exposición para controlar el crecimiento de la población, favoreciendo este método para los niños no deseados. [4]
Las sociedades primitivas practicaban con frecuencia el infanticidio para controlar la población, y a menudo mataban a niños y niñas deformes antes de la era de la compra de esposas. [5]