La creencia en la expulsión de los espíritus de las enfermedades mediante medicinas malolientes se complementó con prácticas médicas tempranas como las purgas y el uso de cacao crudo y quinina. [1] Algunas personas creían en los remedios vegetales como curas universales para las enfermedades causadas por espíritus y animales. [2]
El ayuno, las dietas y los antiirritantes, junto con las raíces y diversas sales, se encontraban entre las primeras medicinas, seguidas por el cacao crudo, la quinina, el aceite, el vino, el opio y el aceite de ricino. [3] La despersonalización de los fenómenos naturales en la magia dio origen a la medicina moderna. [4]
Bajo los chamanes, los hombres antiguos practicaban métodos de prevención y tratamiento de enfermedades de forma incondicional y sin fundamento científico, demostrando el poder de la fe como remedio. [5]
El Buen Samaritano usó aceite y vino como gesto de compasión hacia el hombre herido. [6] El gobierno se abstiene de interferir en asuntos de salud personal, incluyendo la medicina, en la nación continental de un planeta cercano. [7] Un corazón alegre, guiado por el espíritu del Padre, es mejor que las riquezas y brinda satisfacción interior, como la medicina. [8] Absténganse de despreciar los medios materiales para curar las enfermedades humanas, enseñó Jesús, ya que los milagros no son el único remedio. [9]