Los apóstoles y el cuerpo de mujeres visitaron todas las casas para ministrar a los enfermos de Jericó y las ciudades circundantes, difundiendo las enseñanzas de Jesús. [1]
Durante largas eras, las tribus primitivas temieron mucho y descuidaron vergonzosamente a los enfermos hasta que la evolución del arte chamánico produjo un gran avance en el humanitarismo. [2] El ministerio debe aliviar o curar las enfermedades del cuerpo y la mente. [3]
El evangelio fue muy reconfortante para los enfermos de Jericó, trayendo sanidad y esperanza a los afligidos mientras los apóstoles llevaban a cabo tranquilamente su obra. [4] Ministren a todos los que puedan estar enfermos de mente o cuerpo, y proclamen que el reino de los cielos está cerca. [5]
No despreciéis los métodos materiales de curación para curar las enfermedades; Jesús los utilizó para enseñar la importancia de no descuidar esos medios en el proceso de curación. [6] Absteneos de enseñar la expectativa de milagros mientras atendéis a los enfermos. [7]