Deja de pensar en ti mismo y en tus problemas, prepárate para la batalla de un nuevo día y comparte las buenas nuevas del evangelio con aquellos que se encuentran en pobreza espiritual. [1]
La fe de Jesús visualizó que todos los valores espirituales se encuentran en el reino de Dios, por lo que el Padre se manifiesta en aquellos que muestran olvido de sí mismos en la búsqueda de la «voluntad de Dios». [2]
La nueva religión enseña el olvido de sí mismo y una mayor autorrealización en lugar del autosacrificio, lo que refleja un cambio de la conciencia del miedo a la convicción de la verdad y la compasión genuina por los demás. [3]