El impulso individual impulsa la autorrealización, desafiando las normas sociales de autoperpetuación y automantenimiento. [1]
Las instituciones de autoperpetuación, nacidas del hambre sexual y de los instintos maternales, abarcan la vida familiar, la educación, la ética y la religión. [2] Las instituciones de autoperpetuación aseguran la supervivencia de la raza a través del objeto del hogar. [3]
El apareamiento es puramente un acto de autoperpetuación, y el matrimonio es en gran medida una cuestión de automantenimiento y de evolución de la sociedad, siendo las familias las agencias continuadoras de la evolución social. [4]
La naturaleza exige supervivencia a través de la institución del matrimonio, donde la autoperpetuación y el automantenimiento tienen prioridad sobre la felicidad personal. [5]
Véase también: LU 82:1.8.