El taoísmo influyó enormemente en el budismo en China, el sintoísmo en Japón y el cristianismo en el Tíbet, lo que condujo a su declive y transformación en varias partes de Oriente a lo largo de un milenio. [1]
La forma más temprana del taoísmo surgió en China como resultado de las enseñanzas de Singlangton, Salem y los filósofos indios, lo que influyó en una religión muy diferente del taoísmo moderno. [2]
El budismo absorbió las prácticas ritualistas persistentes del taoísmo en desintegración en China durante el primer milenio después de Cristo, creando una nueva religión sintética ampliamente aceptada. [3]
El resumen del taoísmo de Ganid enfatiza la naturaleza pura, tranquila y poderosa del Ser Supremo, que guía a la humanidad hacia la iluminación y la sabiduría a través de la humildad y el servicio. [4]
Lao-tse imaginó a Dios en el Tao, junto con otros grandes maestros religiosos como Gautama, Confucio y Zoroastro, que surgieron en el siglo VI antes de Cristo. [5] Un comerciante mongol creyente en el taoísmo difundió las enseñanzas de la Deidad universal entre su familia y su comunidad. [6]
Véase también: LU 92:6.7.