El cuerpo de mujeres ministraba a los enfermos y enseñaba el evangelio durante las visitas de casa en casa en Capernaúm mientras Jesús se recuperaba del rechazo en Nazaret. [1]
Se capacitó a cincuenta mujeres para la obra de visitas domiciliarias y ministración en el cuerpo de mujeres, que incluía a Perpetua, la esposa de Simón Pedro, como su líder junto con Abner, y otras mujeres prominentes como las esposas de Felipe y Mateo y la madre de Santiago y Juan. [2]
Abner, a cargo del cuerpo de mujeres, las dirigió en el trabajo y el ministerio en las ciudades de Perea, incluyendo a Perpetua, la esposa de Simón Pedro, y las esposas de Felipe y Mateo, y la madre de Santiago y Juan. [3] El cuerpo de mujeres predicó en burdeles, ejemplificando su utilidad y reivindicando su selección en Magdala. [4]
El cuerpo de mujeres de Perea, que llegó a contar con sesenta y dos miembros, se hizo cargo de la ministración a los enfermos durante un período de crecimiento espiritual y ausencia de milagros, allanando el camino para una amplia aceptación de las enseñanzas de Jesús entre las clases más pudientes de los ciudadanos. [5] El cuerpo de mujeres original se unió con alegría a la procesión de la multitud festiva hacia Jerusalén. [6] El cuerpo de mujeres creyó que Jesús resucitó a pesar de las dudas iniciales de los apóstoles y otros hombres. [7]
La esposa de Felipe, un miembro intrépido y eficiente del cuerpo de mujeres, continuó valientemente su obra evangelizadora con su esposo, incluso cuando se enfrentó a la persecución y finalmente sacrificó su vida por su fe. [8]
La aparición morontial de Jesús al cuerpo de mujeres en la casa de José de Arimatea trajo un mensaje de hermandad universal y un llamado a difundir el evangelio de la filiación con Dios. [9]
María Magdalena fue la portavoz principal del cuerpo de mujeres, proclamando audazmente la resurrección del Maestro con gran circunspección y devoción. [10]
María Magdalena y las otras mujeres evangelistas trabajaron fiel y eficazmente para iluminar y elevar a sus hermanas oprimidas, ninguna de las cuales fue abandonada durante el trágico episodio de la vida de Jesús en la Tierra. [11]
Perpetua dirigió a un grupo ampliado de mujeres en el ministerio y la evangelización en Perea, junto con otros miembros dedicados del cuerpo de mujeres. [12]
Véase también: LU 150:1; LU 159:0.1.