Toda belleza real es simétrica y encarna la integración de la verdad, la bondad y la felicidad en la experiencia humana. [1]
En filosofía, la inclinación hacia el nivel espiritual conduce al idealismo o incluso al misticismo, mientras que confiar en la metafísica da como resultado el escepticismo y la confusión, resaltando la simetría elíptica de toda la realidad. [2] La unidad de la ley divina y el amor divino revela la simetría infinita del Padre. [3]
La presencia del Espíritu Santo, el Espíritu de la Verdad y el Ajustador en un mortal evolutivo significa simetría espiritual y permite la realización consciente de la filiación con Dios. [4]
Orvontón tendrá un alto grado de simetría debido a la unión equilibrada y la coordinación perfecta de los rasgos del Espíritu que preside, asegurando un desarrollo trascendente en las eras eternas del futuro. [5]
La característica singular de la personalidad de Jesús era su exquisita y equilibrada simetría, admirada por Tomás por su incomparable perfección y unidad. [6]