El automantenimiento construye la sociedad hacia la supervivencia, mientras que la excesiva autogratificación amenaza a la civilización con la extinción. [1]
La construcción de viviendas es en gran medida una cuestión de automantenimiento, una función esencial de la existencia humana que implica la evolución de la sociedad. [2]
Las instituciones del automantenimiento abarcan prácticas arraigadas en el hambre de alimentos y en los instintos de autoconservación, como la industria, la propiedad, la guerra por ganancias y las regulaciones sociales. [3]
La rebelión individual contra las regulaciones sociales sobre el sexo ha creado un problema sexual que dura siglos, en el que el automantenimiento lo lleva a cabo el grupo, mientras que la autoperpetuación se asegura mediante el impulso individual. [4] El automantenimiento conduce a la autoconservación en la era de la seguridad. [5]
La mujer es igual al hombre en cuanto a su autoperpetuación, pero tiene una marcada desventaja en cuanto a su automantenimiento, que sólo puede ser compensada mediante el avance de la civilización y el sentido de justicia del hombre. [6]