La eliminación final de las clases sociales es un aspecto fundamental de una civilización en progreso, que se logra mediante la manipulación inteligente de los recursos biológicos, intelectuales y espirituales. [1]
Las clases sociales flexibles y cambiantes son indispensables para una civilización en evolución, ya que la estabilidad social, al pasar de la clase a la casta, disminuye la iniciativa personal y restringe el desarrollo individual, impidiendo la cooperación social. [2] La diferenciación de los niveles sociales está asegurada por la desigualdad mental y física de la humanidad. [3]
La verdadera religión es el único poder que puede aumentar la capacidad de respuesta de un grupo social a las necesidades de los demás, ya que las clases sociales inferiores ya no son ignorantes ni políticamente indefensas. [4] Las clases altas consideraban que el proletariado libre no valía nada, salvo para fines reproductivos. [5] Los Estados resultantes de la conquista se estratificaron inevitablemente, lo que condujo a luchas de clases a lo largo de la historia. [6]
En la época de Jesús surgió una pequeña clase media que proporcionó soporte moral a la iglesia cristiana primitiva y alentó a los comerciantes a continuar con sus oficios. [7]