En la antigua Palestina, el arameo, el hebreo y el griego eran los idiomas predominantes que hablaban las diferentes clases sociales. [1] Jesús eligió nacer en Palestina para su misión. [2]
El clima de Palestina era diverso, desde montañas frías hasta valles tórridos, con tormentas de arena inesperadas como la que provocó la caída de Jesús por las escaleras de piedra. [3]
Palestina era la encrucijada de tres continentes, y dio la bienvenida a viajeros y comerciantes de Babilonia, Asiria, Egipto, Siria, Grecia, Partia y Roma a lo largo de la historia. [4] La ubicación central de Palestina determinó las misiones de Melquisedek y Miguel. [5]
El reino norteño de Efraín desapareció después de un asedio de tres años y una dispersión causada por una conspiración entre el rey de Israel, Egipto y Asiria, lo que llevó a la concentración de tierras y a una revuelta monoteísta en Jerusalén. [6]
Los semitas de Arabia intentaron reclamar la Tierra Prometida, descrita como una tierra que mana leche y miel, pero fueron expulsados repetidamente por los semitas y los hititas del norte, más avanzados. [7] Los saharauis emigraron a Palestina y Arabia, formando diferentes tribus que se extendieron a diferentes regiones. [8] Durante la época de Jesús, Palestina disfrutó de paz, prosperidad y un comercio extenso debido a su control por parte de los romanos. [9]