La sinceridad se vuelve sublime cuando los ascendentes llegan a Havona, y su propósito se mediante perfecciona la fe y la confianza puestas a prueba por el plan universal de supervivencia. [1] Incluso en su mentalidad materialista, Felipe era sincero, lo que lo llevó a cumplir su gran misión en la Tierra con visión y fe espiritual. [2] El proyecto sincero de Eva de modificar el plan divino fue considerado malo por desviarse del camino correcto. [3]
La clave del reino es la sinceridad; la elección moral más elevada es hacer la voluntad de Dios y entrar en el reino con genuina confianza, como un niño no malcriado. [4] La sinceridad es más útil cuando va unida a la discreción en la obra del reino. [5]
La sinceridad en la oración es la seguridad de que será escuchada, relacionada con la exhortación del profeta a hacer de la religión un asunto del corazón y a relacionarnos con Dios como individuos, como se previene acerca del engaño del corazón humano natural. [6]
El mal es una transgresión de la ley, no una violación de las reglas de conducta relativas a la vida, que es la ley, así como la falsedad es una perversión premeditada de la verdad. [7] La proclamación sincera de Jesús de la verdad salvadora a veces causa dolor. [8]