Las costumbres y tradiciones se desarrollaron inconscientemente a partir de un deseo compartido de evitar el dolor y la humillación mientras se buscaba el placer y el poder. [1] En un mundo de inevitabilidad, el placer y la felicidad sólo pueden apreciarse verdaderamente frente al dolor y el sufrimiento. [2] Los andonitas no eran tan sensibles al dolor, eran imitativos y carecían de un sentido del humor desarrollado como los seres humanos primitivos. [3]
El dolor y el sufrimiento, esenciales para la evolución progresiva, inhiben la actividad y provocan adaptaciones biológicas a medida que la ansiedad vuelve al estado natural de nuestros antepasados salvajes. [4]
El calor, a través de métodos como la luz solar y piedras calientes, se utilizaba para aliviar el dolor y tratar las dolencias, ya que el hombre primitivo creía que el espíritu que causaba la enfermedad podía eliminarse mediante el sudor. [5] La técnica de curación de los Portadores de Vida proporciona alivio del dolor y un mejor control sobre la proliferación celular. [6] No habrá dolor en el Paraíso, sólo alegría eterna y luz en la presencia de Dios y de su Hijo. [7]