Al regresar de la región del Caspio, Jesús abandonó la dirección de la caravana en Urmía y continuó su viaje hacia Cafarnaúm, donde se estableció con los Zebedeos. [1] Jesús descansó en la antigua ciudad persa de Urmía, a orillas del lago Urmía, en su camino hacia el mar Caspio. [2]
Cymboyton fundó el templo de la religión en Urmía con sus tres hijos, donde Jesús pronunció conferencias sobre la hermandad de los hombres. [3]
Las conferencias de Jesús en Urmía suscitaron un debate sobre la hermandad de los hombres y los reinos de Dios y de los hombres, revelando la necesidad de un gobierno global para asegurar una paz duradera y la buena voluntad entre todos. [4] Las enseñanzas del Maestro en Urmía sobre la soberanía política son particularmente pertinentes a las complejidades del siglo XX. [5]
Surgió un desacuerdo en cuanto a la interpretación de las enseñanzas de Jesús en Urmía, lo que llevó a la adaptación de sus pronunciamientos a las condiciones del siglo XX. [6] La enseñanza más sistemática de Jesús se dio en Urmía, centrándose en la hermandad de los hombres y el Reino de Dios. [7]
Después de la muerte de Cimboytón, sus hijos lucharon por mantener un cuerpo docente pacífico, deseando que los maestros cristianos posteriores en Urmía fueran más sabios y tolerantes. [8]
El templo mitraico reabierto en Urmía se incendió debido a las enseñanzas inflexibles e intransigentes de los maestros escogidos de Abner que buscaban el dominio religioso. [9]
Los hijos de Cimboytón enfrentaron desafíos para preservar la armonía en Urmía después de su muerte, que podrían haberse aliviado si los maestros cristianos posteriores hubieran mostrado más sabiduría y tolerancia. [10]
Véase también: LU 134:2.1.