Los sobrevivientes se disfrazaron con ropas de luto para engañar a los fantasmas y mostrar respeto por los muertos. [1] Jesús encontró flautistas en la casa de Jairo tocando para los dolientes, quienes no creyeron sus palabras acerca de que la doncella no estaba muerta. [2]
Los largos y frecuentes períodos de inactividad en el duelo eran un gran obstáculo para el avance de la civilización, desperdiciados en rituales arraigados en el miedo, no en el dolor. [3]
Jesús se resintió por las exhibiciones externas forzadas de duelo, ya que lo perturbaba la contienda entre el amor verdadero y las falsas muestras de afecto. [4] Aquellos que lloran con ternura hallarán consuelo y verdadera felicidad. [5]
En la antigüedad se contrataba a plañideras profesionales para los funerales, lo que indica que el duelo era un ritual arraigado en el miedo más que en el dolor genuino. [6]
El duelo prolongado por las viudas de la antigüedad era un destino temido y trágico, que a menudo conducía a la culpa, la muerte o el suicidio debido a las insoportables restricciones sociales y la desaprobación del nuevo matrimonio. [7] La autotortura era una forma común de duelo, que se creía que complacía a los fantasmas que acechaban antes de partir hacia la tierra muerta. [8]