Entre las primeras medicinas se encontraban las secreciones humanas, las raíces y diversas sales que utilizaban los chamanes para expulsar a los espíritus de las enfermedades. [1] Los animales marinos desarrollaron la capacidad de regular los niveles de sal en sus cuerpos a medida que los océanos se volvían más salados. [2] Los apóstoles fueron enviados como la preciosa sal de la tierra, con la tarea de preservar y mejorar el mundo con su sabor salvador. [3] Las primeras guerras se libraron por depósitos naturales como la sal. [4]
Los primeros especialistas del grupo eran exportadores de sal de roca y alfareros, con mujeres que hacían cerámica sencilla y hombres que creaban las piezas elegantes, mientras que algunas tribus tenían mujeres que se dedicaban a coser y tejer, y otras tenían hombres. [5]
Los finalistas, que acumulan almas probadas y verdaderas del tiempo y el espacio, mantienen su propia sede en el Paraíso y están eternamente a prueba del mal y a salvo del pecado. [6] La primera literatura del hombre fue un documento de promoción comercial, un anuncio de sal. [7] Ustedes son la sal de la tierra, con un sabor salvador; no pierdan su valor buscando honor y gloria mundanos. [8] Los primitivos mojaban los alimentos en cenizas para obtener sal para saborear y para su propia satisfacción. [9] El concilio de ciencia y arte, dirigido por Nod, expandió enormemente el comercio con la sal mejorada. [10] La sal de roca se asentó en grandes lagunas, se separó y se evaporó con el tiempo, formando depósitos espesos en varias regiones alrededor del mundo. [11]
Los depósitos de sal de roca del período Silúrico son una fuente clave de gas, petróleo, zinc y plomo, formados a partir de sedimentos marinos y lagunas antiguas. [12] La vida en Urantia comenzó en un océano de agua dulce, pero evolucionó hasta requerir una solución salada para que el protoplasma funcionara. [13]
La palabra moderna «salario» se deriva de la preciosa sal que se usaba como dinero en la época de Jesús, para realzar el sabor y conservar los alimentos. [14]